EL DIOS PETROLEO ...y la gran ciudad creada a su imagen y semejanza

En el principio existía el petróleo, pero el petróleo estaba escondido bajo la tierra y bajo las aguas. Desde el principio existía el petróleo, pero los capitalistas no lo habían descubierto aún... En los primeros años de la era capitalista, en 1859, fue perforado el primer pozo de petróleo cerca de Pensylvania, en Estados Unidos. Entonces, llegó el neoyorkino John Rockefeller y dijo:

ROCKEFELLER —¡Hágase la luz!

Y los faroles brillaron con el nuevo queroseno. Y después dijo Rockefeller:

ROCKEFELLER —¡Háganse los oleoductos!

Y las grandes tuberías transportaron el petróleo crudo hasta los tanques industriales.

ROCKEFELLER —¡Háganse refinerías que separen los aceites pesados y los aceites ligeros, los lubricantes y los carburantes, la nafta y los residuos!

Y vio Rockefeller que todo estaba saliendo muy bien. Entonces, dijo:

ROCKEFELLER —¡Hágase la gasolina que alimenta a los automóviles que corren por la tierra, y a los barcos que surcan los mares, a los aviones del cielo y a los submarinos que están debajo de las aguas!

Y el petróleo refinado se transformó en gasolina, y en gasoil, y en fueloil, y en...

ROCKEFELLER —... ¡y en Standard Oil! ¡Hágase la Standard Oil Company que domine sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra!

Y en 1870, John Rockefeller fundó la empresa más poderosa del mundo capitalista. A imagen suya la creó. Y su presidencia, naturalmente, la ocupó él mismo.

ROCKEFELLER —¡Hágase al hombre, al hombre más rico del mundo... es decir, yo mismo!

Y John Rockefeller y la empresa por él creada, creció y se multiplicó y llenó la tierra, y compró bancos, y aplastó competidores, y exprimió obreros, y estafó gobiernos, arruinó y levantó, desfalcó y acumuló, y amasó una fortuna de miles de millones de dólares, una fortuna gigantesca como no se había visto hasta entonces ni se verá jamás.

ROCKEFELLER —Y ahora... ¡ahora hágase lo que a mí me da la gana!

John Rockefeller comprobó que el primer monopolio capitalista funcionaba muy bien. Y el séptimo día, después de dar 25 centavos de limosna, descansó profundamente.

ROCKEFELLER —¡Nada de dormir! Un buen capitalista no descansa nunca. ¿Cómo voy a dormir si ahora comienza lo mejor del negocio? Ya tengo el control de casi todo el petróleo norteamericano. No está mal. No está mal para empezar. Veamos cómo anda el mundo... ¡Quiero un mapa! ¡Un mapa con todos los países! A ver, a ver... Africa, Asia... Arabia, hermosas arenas... Egipto, Libia, Irán... Hay que abrir pozos de petróleo en todas partes... Veamos por acá más cerca... América Latina... Aquí debe haber también petróleo... Mi olfato no me engaña... Venezuela... ¡Venezuela! ¡Je, mis narices capitalistas me dicen que allí habrá pronto un gran negocio, un grandísimo negocio!

COMPADRE —Y no se equivocó la nariz de Rockefeller. De Venezuela iba a sacar pronto una millonada de petróleo. Y de dinero.
ABUELO —Por lo que oigo, los que comercian con el petróleo se hacen dueños de medio mundo.
COMPADRE —Del mundo entero. Es que la industria moderna no puede vivir sin petróleo. Todo se mueve con petróleo. Todo se hace con petróleo. Desde la luz de las bombillas, hasta la bolsita de plástico en la que usted se come las papas fritas. Y a lo mejor, las papas también son plásticas, porque hasta comida están sacando ya del petróleo.
VECINA —Eso es verdad. Mi vecina le compró unos calzoncillos a sus muchachos y le dijeron que están hechos con no sé qué mejunje de petróleo.
COMPADRE —Todo, todo el mundo moderno depende del petróleo. Es como la sangre para el cuerpo. Por eso, las empresas petroleras tienen tanto poder, dominan el mundo. Y por eso, dominaron a Venezuela. Los venezolanos no sospechaban cuánto, cuantísimo petróleo tenían bajo sus pies...

En el principio, los capitalistas no se fijaron demasiado en Venezuela. Sólo podían sacar de allí el cacao y el café. En el principio, Caracas, la capital del país, era una ciudad pequeña y familiar. Los vecinos conversaban en los frescos patios y podían dormir con la puerta abierta. Caracas era una ciudad tranquila donde los compadres caminaban sin prisa y se saludaban en la plaza mayor, junto a la silenciosa catedral...

VENEZONALO —Buenos días, don José...
OTRO —Buenos días, don Ricardo...
VENEZOLANO —Ahhh, linda mañana, vecino. Y cuénteme, ¿cómo van las cosas?
OTRO —Ya usted lo oyó. Dicen que en Maracaibo está apareciendo esa grasa negra, el petróleo ése. Y que está llegando mucha gente de fuera pa investigar.
VENEZOLANO —Bah, no haga caso. Alborotos de los maracuchos. Ya sabe cómo son. ¿No oye las campanas? Es mediodía. Le invito a comerse unas arepas bien calientes... Y así hablamos de sus muchachos, que ya están creciditos.

Caracas era una ciudad tranquila, hasta que en 1917 el país se convirtió de repente en un manantial de petróleo. En el lago de Maracaibo reventó el pozo más grande del mundo, el pozo de La Rosa, que chorreaba cien mil barriles de petróleo por día...

MUCHACHO —¡Qué molleja, esto no se lo cree ni La Chinita! ¡Vaya saperoco que se va a armar en este país!

El dios petróleo se adueñó de Venezuela. Y las empresas petroleras crecieron y se multiplicaron y lo llenaron todo. Mene Grande, Lagunillas, Bachaquero, nuevos pozos. Más petróleo. Se perfora junto al lago y bajo el lago. Se perfora hasta en las esquinas de las calles. Todo se tiñe de negro. Los balancines cabecean, suben y bajan, chupando más y más petróleo. Taladros, tuberías, voces en inglés que dan órdenes en el lago de Maracaibo. Voces también en inglés en el despacho del presidente venezolano Juan Vicente Gómez...

GRINGO —Presidente Gómez, la Esso Standard Oil del grupo Rockefeller necesita la firma suya para poder organizar bien la producción del petróleo en Maracaibo.
GOMEZ —Miren, por mí llévense hasta el agua del lago, si quieren. Pero algunos reales me deben quedar a mí también, ¿no le parece?
GRINGO —A usted y a todos los suyos, señor presidente. Todos tendrán acciones en la Esso Standard Oil.

Rockefeller siempre dice que amor con amor se paga. Pero ahora, échenos unas firmitas aquí...
GOMEZ —Bueno, pues.

Y como el dios petróleo era tan tentador, el presidente venezolano mordió con gusto la manzana. La ley petrolera de 1922 fue redactada por las compañías extranjeras. Los campos petroleros quedaron cercados y con policía propia. Los guardianes del nuevo paraíso prohibían el paso por las carreteras que sacaban el petróleo derechito al puerto. En sólo 7 años, Venezuela llegó a ocupar el segundo lugar entre los países que más petróleo producían en el mundo. Pero las empresas aún no estaban satisfechas.

GRINGO —Unas firmitas más, señor presidente...
GOMEZ —Está bien, está bien. Yo les firmo hasta en las nalgas, si quieren. Pero a mí ustedes tienen que mantenerme en esta silla, ¿me oyen?

Juan Vicente Gómez, dictador por obra y gracia de la Shell y de la Esso Standard Oil, mal gobernó a Venezuela durante 27 interminables años. Le dio tiempo de sobra para regalarle a los extranjeros una fortuna de petróleo. Murió Gómez y las compañías petroleras continuaron saqueando el país. A los pocos años, impusieron la sangrienta dictadura de Pérez Jiménez.
Continuó la hemorragia de petróleo. Venezuela llegó a producir casi cuatro millones de barriles diarios para alimentar la maquinaria industrial del mundo capitalista.

VECINA —¡Qué vendepatrías! ¡Si Simón Bolívar levantara la cabeza, se vuelve a morir de la rabia!
COMPADRE —Imagínese, señora, esos Rockefeller son los ricos más ricos del mundo. La Standard Oil es la empresa capitalista más grande del mundo entero. En un año, esa gente puede sacar 6 mil, 8 mil millones de dólares de ganancias. Pues resulta que más de la mitad de esa millonada la sacan los Rockefeller de Venezuela, sólo de Venezuela. la Shell, la Gulf y las otras "hermanitas" petroleras le chupan otros miles de millones. Imagínese, entonces, la sangría. Ningún país ha producido tanto en tan poco tiempo al capitalismo mundial. A ningún país de nuestra América Latina le han robado tanto como a Venezuela.
ABUELO —Bueno, pero el que tanto reparte, se quedará con alguna parte. Me dicen que en Venezuela corre el dinero...
COMPADRE —Si, corre a los bolsillos de un grupito de venezolanos, los socios de la Creole, de la Esso Standard Oil, los pequeños rockefellers criollos que también se creyeron dioses y fabricaron un país y una ciudad a imagen y semejanza de su padrino del Norte. Así es el mundo que ellos crean: riqueza en Estados Unidos y miseria en América Latina. Y dentro de cada país de América Latina, se repite ese mismo mundo, igualito: riqueza para unos y miseria para otros. Pocos con mucho y muchos con poco.
VENEZOLANO —¡Epa, vale! ¿y ahora qué hacemos con tanto billete? ¡Vamos a ver si nos modernizamos un poco!

Y Caracas, la ciudad dormida, despertó. Y de su costilla, fabricaron una capital "moderna". Los nuevos ricos venezolanos aprendieron enseguida la "encantadora" manera de vivir de los norteamericanos...

VENEZOLANO —¿Por dónde comenzamos? Ah, sí... ¡Háganse las grandes carreteras y circulen por ellas los Mercedes y los Cadillacs, los Chryslers y los Mustang, y todas las especies de automóviles y de ruidosas motocicletas! ¡Y todo lo que se mueve, que se mueva sobre ruedas!

Y con el dinero fácil del petróleo comenzaron a relampaguear los automóviles último modelo por las autopistas ultramodernas. Avenidas colgantes se entrecruzaron formando un pulpo de mil brazos de asfalto...

CHOFER —¡Ven acá, chico¡ ¿Tú no ves por dónde caminas? ¡Qué arrechera!
MUCHACHO —¡Oye al catire éste! ¿Y las calles no se hicieron para caminar?
CHOFER —¡Ya se formó la tranca otra vez!
MUCHACHO —¡Tú ves, chamo, por eso yo voy a pie y llego más rápido!

Caracas, supersónica y estrepitosa, convertida en un inmenso garaje donde los carros se taponan unos a otros en todas direcciones. Los empresarios del petróleo tienen una docena de automóviles a la puerta. Y una docena de choferes a la orden. Pero allá, en el interior, los campesinos siguen amarrando sus burros a los palenques. En Cabimas, la ciudad petrolera, ni siquiera hay cloacas. Todo se queda en la Capital.

VENEZOLANO —¡Háganse las modernas urbanizaciones y los edificios enormes que suban y suban y rasquen el cielo! ¡Hay que ponerse "a la altura" de las circunstancias, chico!

Y las torres del petróleo levantaron las torres de Babel de 50, de 60 pisos en el centro de la gran ciudad. Y las lujosas mansiones de la alta, de la "altísima" sociedad de Caracas...

BURGUESA —¿Oye, supiste lo de Mirtita, la del Country? ¡Se casó el domingo!
OTRA —¿No me digas? ¿Tan rápido?
BURGUESA —Se levantó por fin al gringuito ése ¡que está más bueno!
OTRA —¿Con que amor a primera vista...?
BURGUESA —No, mija. A segunda. La primera vez que ella lo vio no sabía que era millonario.

Pero los campesinos siguen viviendo en ranchos, piso de tierra, sin agua ni luz ni médico. Los campesinos emigran a la gran ciudad buscando trabajo. En 30 años, Caracas multiplicó su población por siete. Pero los que llegan, van a parar a los cerros que rodean la capital. Allí viven en un amasijo de casas y de basura. El transporte no llega. El agua y el médico tampoco. Lo que más pronto llega es el desalojo.

VENEZOLANO —¡Háganse los grandes banquetes y lleguen al puerto de La Guaira barcos repletos de manjares extranjeros!

En Caracas, se venden salmones frescos del Báltico, mermeladas irlandesas, dátiles de California, quesos de Holanda, paté de Estrasburgo, aceite de Portugal, castañas de Francia, mantequilla de Australia...

BURGUESA —¿Quieres "bins", mi amor?
BURGUES —¿Qué "bins"?
BURGUESA —Frijoles, cariño, caraotas. Es lo mismo, pero suena más bonito.

La lechuga y el maíz vienen de fuera. Hasta los frijoles negros, plato nacional, vienen del extranjero. Y sin embargo, los inmensos llanos de Venezuela podrían alimentar a una población diez veces mayor que la actual. La Reforma Agraria quedó a medio camino y los jornales del campo no alcanzan para vivir. Sin tierras y sin trabajo, los campesinos van a la gran ciudad esperando recoger las migajas del banquete...

VENEZOLANO —Hágase ahora... ¡hágase ahora el bochinche, chico! ¡Háganse fiestas y parrandas de 7 días, que corra el whisky y el champán!, ¡que se forme vacilón! ¡Uepa, vale, a gozar la vida!

En proporción a la cantidad de habitantes, ninguna otra nación del mundo consume tanto champán francés. El ron nacional es excelente. Pero se bebe whisky de Escocia, con agua de Escocia que Venezuela trae en bolsitas de plástico a través del océano.

BURGUESA —Oye, Carolina, no te olvides. El viernes a las ocho nos encontramos en El Cafetal... ¡Muérete! Será una fiesta inolvidable. Carne asada y salmón. ¿Te parece bien el menú?
OTRA —Ay, sí, querida, está cheverísimo. A mi perrita Fifí le encanta el salmón de latita. ¿Verdad que sí, lindura?

Restaurantes especiales para perros, fiestas para perros, escuelas para que los perros de los venezolanos ricos aprendan buenos modales. Pero los hijos de los campesinos no tienen escuelas ni profesores. Los hijos de los campesinos tienen hambre. El gobernador del Yaracuy informó que una niña se comió, por hambre, la mitad del dedo meñique. Salió en los diarios, en la misma prensa que anuncia, en crónicas de sociedad, las fiestas de los perros.

VENEZOLANO —Háganse... bueno, ¡háganse buenas cerraduras y cerrojos y candados y mirillas para las puertas y alarmas contra robo... porque si no, vale, nos bajan de la mula y nos quitan lo que tenemos!

Caracas, una ciudad violenta. Las casas tienen rejas, las ventanas tienen rejas. No hay que bajar el cristal del automóvil ni andar por calles solitarias ni...

VENEZOLANA —¡Ay, ay, auxilio, ay!
VENEZOLANO —¿Qué le ha pasado, señora?
VENEZOLANA —Ese, ese malandro que me ha robado la cartera... Esta chusma que no respeta. Por ahí va, mírelo...
VENEZOLANO —¡Qué sinvergüenza! Esta ciudad está llena de ladrones. Hasta de día te asaltan...
VENEZOLANA —¿Cómo dice...?
VENEZOLANA —Que por suerte... Pero, ¿qué le pasa a usted? ¡Ay, coño, mis orejas! ¡Desgraciado! ¡Ahí va el otro!... ¡Policía!

En la bulla de la gran ciudad, nadie encuentra a nadie...

VENEZOLANO —¡Hágase al hombre, al hombre moderno, al joven del futuro, creado a imagen y semejanza de... John Rockefeller!

Los jóvenes plásticos mascan chicle, bailan rock duro y break dance y llenan las discotecas enfundados en ropas sicodélicas...

MUCHACHO —¿Qué te pasa, brother? ¿No te gusta mi caída? Sí, tú, tú mismo que estás leyendo esta basura de libro... ¿Qué dices? ¿Que no te va el swing moderno? Alegra esa bemba, men... Shsst. ¿No te quieres dar? Un puyazo, pana, un pinchacito, meu...
¿O la prefieres más cura? ¿De qué te ríes? ¿Que de qué te ríes te digo? Cierra ese libro, vale, y ven conmigo, okey? ¡Qué nota! ¡Agárrenme que voy de viaje!

VECINA —Ay, Virgen santa, ¿y qué ciudad es esa? ¿Y qué locura se traen?
COMPADRE —La misma locura que en todas las grandes ciudades de nuestra América Latina que ya se han "civilizado'; que han imitado la "superior cultura" de los americanos, el buen gusto de los americanos...
ABUELO —Pero cuatro locos no hacen un manicomio. No todos vivirán así en Caracas, digo yo...
COMPADRE —Claro que no. Y menos ahora, que ya no se puede traer de fuera el agua en bolsitas como en los años 70 ni se puede comer "bins"... Cayeron los precios del petróleo, cayó la moneda venezolana...
VECINA —¿Y cayeron también los ricachones...?
COMPADRE —Qué va, esos siempre flotan. La lujosa Caracas sigue rodeada de miseria. Y ellos, los pequeños rockefeller, los dioses del petróleo, tan tranquilos, creando siempre el mismo mundo.
Repiten y repiten el modelo: países ricos y países pobres. Y al interior de cada país, la capital rica y el campo pobre. Y al interior de la capital, un puñado de ricos y una gran mayoría de pobres. Unos, millonarios de petróleo. Y otros, millonarios de lombrices. Este es el único mundo que saben crear los capitalistas. Sí, Caracas está rodeada de barrios fangosos. Un millón de personas amontonadas en los cerros, mirando desde arriba tanto despilfarro...

MUCHACHO —¿Que cómo llegamos a este cerro?... Cónchale, vale, mi papá un día se levantó con la fiebre: "Caracas es Caracas y lo demás es monte y culebra. Allí hay trabajo, hay billete". Y con la misma, arrancamos pá la capital, con la abuela, los carajitos y tó los macundales... El viejo también pensó que podía crear el mundo. También sabía decir sus palabritas: ¡"Háganse una casa!" Pero, qué va. Llevamos siete años y aquí seguimos en este rancho de cartón. "Hagan la comida"... Y ya usted ve, si almorzamos, no cenamos. El viejo me dijo un día: "¡Háganse un hombre trabajando!". Me puse a limpiar vidrios, a limpiar calles, a limpiar zapatos... Después, limpié bolsillos. Aquí no hay chance pá nadie. El viejo le dijo a mi hermana: "¡Hágase una mujer de provecho!"... Y mi hermana pá arriba y pá bajo... Tampoco. Ahora anda encuerándose por ahí, pá sacar algunos reales... ¿Y qué va a hacer? "El hambre justifica los medios", como decía Jesucristo. Pero el viejo, siempre con la esperanza: "Mujer, hágase unos numeritos de lotería a ver si así salimos adelante". Tampoco. Si la vieja jugaba el 34, salía el 43. "Abuela, hágale una promesa a la virgen de Coromoto, a ver si así..." Tampoco. La Virgen está sorda con la bulla de ciudad. O anda buscando trabajo ella también. "Hagan una comisión, una denuncia, una carta al Papa, lo que sea..." Tampoco. "Pues entonces, hagan últimamente, ¡hagan la mierda que les dé la gana! Total, esto sólo se arregla con bala". El viejo se calentó. Se cansó. Está bien. Nos jodimos. Y hay muchos jodidos encaramaos en estos cerros. Pero ellos, los riquitos, a ellos también les va a llegar lo suyo. ¿Usted no ha ido por Maracaibo? Vaya y vea los balancines, esos aparatos que sacan el petróleo. Parecen zamuros, pájaros negros, hunden el pico, suben y bajan, chupan petróleo, ni de noche se paran... ¿Y cuando se oiga "chrussst"? Como cuando se acaba un refresco... "Chrussst"... Yo oí decir que al petróleo le quedan pocos años. Se está acabando. ¿Qué van a hacer entonces "ellos"?
Se les acabó el relajo y la mamadera de gallos. No va a haber Rockefeller ni dios que los salve. Ahí los quiero ver cuando se acabe... O a lo mejor los veo antes. Porque ellos están allá abajo. Y nosotros, acá arriba en estos cerros... Abajo está la gasolina... y arriba, la mecha y la candela. Cualquier día bajamos, vale, cualquier día...

DIENTES DE HIERRO SOBRE AMERICA LATINA ...que también podría llamarse "El Tío Sam y sus 40 ladrones"

TECNICO —Cabo Cañaveral. Todo listo para el lanzamiento. Astronautas a bordo de la nave. Motores en marcha. ... five, four, three, two, one... ¡zero!
ABUELO —¡Qué maravilla! ¡La ciencia, señora, la ciencia! ¡El hombre subiendo al cielo para investigar los misterios del universo!
VECINA —¿Y a dónde irá ese cohete?, ¿a la luna?
ABUELO —¡Qué luna, señora! A la luna ya le han visto ellos todos los lunares. Este irá, no sé... a Saturno o le sigue la pista al cometa Halley...
COMPADRE —No, éste debe andar siguiendo otra pista. Si supiera, que la mayoría de los satélites norteamericanos no quieren ver la luna ni las estrellas.
VECINA —¿Ah, no? ¿Y qué quieren ver, entonces?
COMPADRE —La tierra.
VECINA —¿La tierra? Pues para ver la tierra no hace falta empinarse tanto ni volar en un peligro de ésos...
COMPADRE —En realidad, más que la tierra, quieren ver lo que hay debajo de la tierra. Sacar fotos. Espiar lo que tenemos. El famoso Von Braum, el inventor de los cohetes, decía que desde allá arriba se podían descubrir los pozos de petróleo desconocidos, las minas de oro, las minas de hierro, los minerales que ellos necesitan para...
ABUELO —¡Oiga! Suena un teléfono... Conteste, señora...
VECINA —¿Aló?... ¿Cómo dice?... Nosotros, por la curiosidad, ya sabe... Claro, claro... En ese caso, disculpe... No se preocupe, ya nos vamos... Y perdone, ¿no?
ABUELO —¿Quién era, señora?
VECINA —No sé, un señor ahí muy furioso...
ABUELO —Pero, ¿quién era?
VECINA —¿Y qué se yo? Un americano, creo... «No se metan en lo que no les importa», dijo. «Seguridad nacional». Parece que no le hace gracia que andemos mirando los avioncitos.
ABUELO —Pues, vámonos de aquí los tres, vámonos...

NORTEAMERICANO —Es cuestión de seguridad nacional, señores. Necesitamos manganeso. Sin ese mineral, no hay industria de acero. Y sin acero, no hay industria de nada. Aquí en Estados Unidos no hay manganeso. Tenemos que conseguirlo donde sea y al precio que sea.
OTRO —No se preocupe tanto, jefe. Lo conseguiremos. Y a un precio muy razonable. En Brasil, hay una maravillosa mina de manganeso. Déjelo en mis manos.

En 1948, llegó a Brasil un extraño personaje. Venía a ocupar un nuevo cargo en la embajada norteamericana de ese país...

NORTEAMERICANO —Hello. Mis respetos, señor presidente.
DUTRA —Muito obrigado. ¿Y usted es...?
NORTEAMERICANO —El agregado mineral de la embajada norteamericana.
DUTRA —¿Cómo dijo?
NORTEAMERICANO —Señor mío, si hay agregados militares, agregados de prensa, agregados culturales, ¿por qué no puede haber un agregado mineral?
DUTRA —Sí, claro, claro... Pero, ¿en qué consistiría su trabajo?
NORTEAMERICANO —Ayudar a Brasil. Ayudarlos a ustedes a aprovechar mejor los recursos minerales que tienen en este gran país. Tomaremos unas copas, señor presidente, y así podremos hablar más en confianza...

El presidente brasileño de entonces, Eurico Dutra, era amigo de la libre empresa y de la inversión extranjera. Era amigo de los norteamericanos. Y también se hizo amigo del nuevo agregado mineral.

NORTEAMERICANO —Pues sí, señor presidente, tenemos una sugerencia. Vea usted, las minas de manganeso del estado de «Mi Papá»...
DUTRA Mi papá, no. Estado de «Amapá». Ustedes siempre tan distraídos...
NORTEAMERICANO —Excúseme, eso mismo, eso mismo... Como le digo, esas minas están desaprovechadas. La «Bethlehem Steel Company» estaría interesada en ponerlas a producir a plena capacidad.
DUTRA —Entiendo, entiendo...
NORTEAMERICANO —Ustedes no disponen de recursos para sacar el mineral. Nosotros tenemos los equipos necesarios. A Brasil le quedará un buen por ciento de los beneficios. Y a usted otro, naturalmente.

El gobierno de Eurico Dutra le entregó a los norteamericanos las minas de Amapá, uno de los yacimientos más ricos del mundo: 40 millones de toneladas de manganeso.

EMPRESARIO —Hello?... Oh, yes... ¿No me diga?... ¿Solamente el 4 por ciento de los beneficios? ¡Esos brasileños...! Sabrán bailar samba, pero en negocios... ¡El 4 por ciento! Okey, okey, un trabajo excelente.

Desde entonces, la Betlehem Steel Company comenzó a mudar montañas de mineral de manganeso desde el Brasil hacia los Estados Unidos.

NORTEAMERICANO —Necesitamos hierro, señores. Nuestras reservas de Minnesotta se están agotando. ¿Cómo van a trabajar las industrias de Pittsburgh, de Cleveland, de Detroit?.. Nuestras empresas se están asfixiando. Es cuestión de vida o muerte.
OTRO —Nosotros tenemos los pulmones. Y ellos tienen el aire.
NORTEAMERICANO —¿Quiénes son «ellos»?
OTRO —Déjelo en mis manos. ¿Cuándo sale el próximo avión para Brasil?

En Brasil, en el Estado de Minas Gerais, se encuentra el yacimiento de hierro más grande del mundo, valorado en 200 mil millones de dólares...

NORTEAMERICANO —Presidente Janio Cuadros: en mi país dicen aquello de que Dios le da chicle a quien no tiene dientes... Je, je... Ustedes no tienen recursos para extraer el hierro de esa mina. Déjennos poner los dientes. La Hanna Mining Company estaría dispuesta a hacerse cargo de todo. Para eso somos amigos del Brasil
CUADROS —Con amigos así, no hacen falta enemigos...
NORTEAMERICANO —¿Cómo dijo? No entiendo...
CUADROS —No, no, nada... es... es otro refrán que dicen en mi país...
NORTEAMERICANO —Ah, ya, okey, okey... ¿Entonces?
CUADROS —Comprenda mi situación, querido amigo. No es tan fácil lo que me pide... Son reservas nacionales que valen una fortuna y...
NORTEAMERICANO —¿Y qué?
CUADROS —Que... que me dé un poco más de tiempo para pensarlo...

La Hanna Mining Company y el gobierno norteamericano continuaron presionando al presidente de Brasil para conseguir el hierro de Minas Gerais...

NORTEAMERICANO —¿Hasta cuándo va a seguir pensando, presidente Cuadros? La Hanna Mining necesita urgente la autorización para poder trabajar sin problemas.
CUADROS —Pero, señor, el hierro de Brasil... es de Brasil.
NORTEAMERICANO —Escuche, amigo: Estados Unidos necesita ese mineral precisamente para defender a Brasil y a toda la civilización occidental. ¿No entiende?
CUADROS —Sí, pero...
NORTEAMERICANO —Deje los peros para otro momento. Señor presidente: en la vida hay que ser ra-zo-na-bles. O Brasil renuncia a esa mina... o usted renuncia a esa silla.

El 21 de agosto de 1961, Janio Cuadros firmó una resolución prohibiendo el negocio de la compañía extranjera. Cuatro días después, los militares brasileños, que eran amigos de la Hanna Mining Company, forzaron la renuncia del presidente Cuadros...

CUADROS —Uff... Bueno, mejor que digan «aquí corrió» que «aquí murió»... ¡A deus, hasta la próxima...!

Pero un levantamiento popular impidió la maniobra. Y quedó al frente del gobierno el vicepresidente Joao Goulart...

NORTEAMERICANO —Presidente Goulart, como le decíamos a su antecesor, en la vida hay que ser ra-zo-na-bles. Podemos llegar a un acuerdo que nos beneficiaría a los dos, a usted y a nosotros...
GOULART —A los dos. Pero no a Brasil. Esas minas de hierro son una riqueza nacional. No habrá autorización.
NORTEAMERICANO —¿Tendré que esperar a que cambie su mente?
GOULART —Pues espere sentado para no cansarse.
NORTEAMERICANO —Señor Goulart, usted ya nos está aburriendo un poco. Su posición atenta contra los intereses de los Estados Unidos de Norteamérica.
GOULART —¿Y los intereses de Brasil?

El 31 de marzo de 1964, los militares dieron otro golpe de Estado contra Joao Goulart. El mariscal Castelo Branco, amigo de los norteamericanos y apoyado por ellos, arrebató la presidencia de la República...

EMPRESARIO —¿Aló...? ¿No me diga...? ¡Al fin lo conseguimos...! ¡Congratulations!... Sí, sí, entiendo, ha sido el triunfo de la democracia frente al comunismo internacional... Felicite de mi parte y de parte del presidente Johnson a... ¿cómo se llama?... Eso, al mariscal Castelo Branco.

La seguridad nacional de Estados Unidos se dio la mano con la seguridad nacional de Brasil. Comenzaron los largos años de las torturas, el exilio, los asesinatos de miles de brasileños. Desaparecieron los derechos humanos y quedaron los derechos de las empresas extranjeras, asegurados por los gobiernos militares.

CASTELO —En la vida hay que ser razonable, ¿por qué no? Brasil necesita inversiones, fuentes de trabajo. Brasil no tiene recursos para poner a producir esa mina por cuenta propia.

El 24 de diciembre, como regalo de Navidad, la Hanna Mining Company recibió la autorización para saquear el hierro del Brasil. Seis meses después, la importante industria petroquímica fue entregada también a las compañías extranjeras.

NORTEAMERICANO —Los aviones no se fabrican sin aluminio, señores. Y el aluminio no se fabrica sin bauxita. Aquí en Estados Unidos casi no hay ese mineral. Nuestro ejército necesita balas. Y las balas necesitan cobre. ¿Dónde está el cobre? Los motores necesitan níquel, cromo. Aquí no hay. Las bombas necesitan uranio. ¿Cómo vamos a hacer la guerra si no tenemos los minerales con los que se hace la guerra? ¿Cómo vamos a ser la primera potencia atómica y militar si no tenemos lo necesario para fabricar una turbina de gas? Señores míos, la situación es grave, gravísima. A no ser que...

En 1964, los aviones de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos sobrevolaron y fotografiaron la inmensa selva de Brasil. Con los equipos más modernos detectaron los yacimientos de minerales radioactivos, las riquezas escondidas en la profundidad amazónica.

OTRO —¡En esa selva hay de todo, jefe!... Mire, mire esto: uranio, cobre, plomo, zinc, oro, plata, diamantes, cuarzo, mercurio... ¡todos los minerales! ¿Qué más queremos! Y todo está, como quien dice, al alcance de la mano!
NORTEAMERICANO —¡Pues metan la mano... y agarren lo que puedan!
EMPRESARIO —¿Yes?... ¿A siete centavos?... ¡No puedo creerlo! ¡Oh, my god! ¡Siete centavos! Por supuesto, compren toda la tierra. La selva entera. ¡Aprovechen! Exacto. Avisaré ahora mismo a las compañías interesadas. ¿Cómo dice?... Claro, también a los funcionarios del gobierno. ¡Si son la misma cosa, hombre!... La misión cultural llegará enseguida.

El gobierno de Brasil dio todas las facilidades para colonizar la selva virgen. Vendió el acre de tierra a siete centavos. Las compañías extranjeras se apoderaron de 20 millones de hectáreas de suelo brasileño.

SOLDADO —¿Y ustedes quiénes son?
BRASILEÑO
GRINGO —De la misión cultural. Yo soy antropólogo. Vengo a conocer indios de la selva.
SOLDADO —¿Y usted?
OTRO GRINGO —Yo ser espeleólogo.
SOLDADO —¿Qué dice?
OTRO —Científico, my friend. Investigador cuevas. Como geólogo, but more complicated, you know. ¿Do you speak english?
SOLDADO —¿Eh...? ¿Y usted?
OTRO —Yo soy entomólogo. Me intereso en las mariposas de Brasil.
SOLDADO —¿Y esos helicópteros? ¿Va a cazarlas desde arriba?
OTRO —Señor, con helicópteros examinar mejor el terreno y terminar más rápido el trabajo. Es misión de carácter cultural.

Y comenzó la cacería. La cacería de indios, para despojarlos de sus tierras. Y para despojarlos de las riquezas que tenían los indios, sin saberlo, bajo sus pies... Los pueblos indígenas de la selva fueron ametrallados desde helicópteros y avionetas. Regaron sobre sus aldeas el virus de la viruela, les arrojaron dinamita, les regalaron azúcar mezclada con estricnina y sal con arsénico. Se vaciaban las comunicaciones de la Amazonía. Se vaciaban también los tesoros escondidos...

DIPUTADO
BRASILEÑO —Esto es un poco demasiado, señores del Congreso. Vean este informe: el contrabando de uranio y minerales radioactivos alcanza ya la cifra de un millón de toneladas. ¡Un millón de toneladas! En diamantes se están sacando cien millones de dólares por año. En plomo, zinc, bauxita, niobio...

Junto con los arqueólogos y geólogos, llegaron también... los «misioneros» gringos...

GRINGO —¡La palabra de Dios! Venimos a predicar la palabra de Jehová en estas tierras abandonadas. A traducir la Biblia a la lengua de los nativos.

Y los lobos disfrazados de ovejas se colaron en Brasil y comenzaron sus «misiones» en las zonas más ricas en minerales, en oro y diamantes...

GRINGO —¡Aleluya, hermanos! ¡Levanten los brazos, miren al cielo, hermanos, miren al cielo... mientras nosotros miramos a la tierra!

Enseñaban inglés a los indios convertidos y regalaban anticonceptivos a las mujeres...

GRINGO —¿Para qué tanto hijo, oigan? Más niños, más pobreza. Más niños, más pecado. Hermanos: ¡olviden la carne y piensen en el espíritu!

Los misioneros norteamericanos promovieron campañas masivas de esterilización en el territorio apenas poblado de la selva. Así habría menos ojos para mirar. Así habría menos bocas para protestar.

COMPADRE —Los disfraces de estos tramposos son muy variados. Vienen como médicos, como Cuerpos de Paz, como misioneros del Instituto Lingüístico de Verano, como técnicos de la AID, de no sé cuántas agencias para el desarrollo... El desarrollo de ellos, claro. Vienen con la Biblia bajo el brazo, con altoparlantes y mucha bulla, fabrican milagros, regalan harina a los pobres, juguetes a los niños... NO hay pueblo ni campo de América Latina en el que no aparezca un farsante de estos. Se cambian el disfraz, pero todos vienen a lo mismo: a espiarnos, a explorar nuestras riquezas y a robarlas.
ABUELO —Ellos, unos farsantes. Pero en Brasil han sido bastante flojos, digo yo.
COMPADRE —¿En Brasil? ¿Y qué me dice de Bolivia, que le regaló sus minas de zinc a la Phillips Brothers, y su estaño a la Internacional Mining Processing, y su gas y su petróleo a la Gulf Oil and Company? ¿Y el petróleo de Venezuela, y el hierro, que se lo entregaron a la US Steel Company? ¿Y a quién le regaló Perú sus minerales de Cerro de Pasco? ¿Y la Cananea Central Copper, llevándose el cobre de México? ¿Y la Alcoa, y la Rosario Mining, llevándose el oro y la bauxita de República Dominicana, y...
VECINA —¡Caramba, pero entonces, qué son nuestros gobiernos, unos agachados, o unos prostitutos, o qué?
COMPADRE —Las dos cosas, señora. Le toman el pelo a nuestros gobiernos. Y ellos se lo dejan tomar. Nuestros gobiernos siempre dicen lo mismo: que no tenemos recursos para hacerlo nosotros. Y entregan los recursos en nombre de la falta de recursos.
VECINA —Como el que vende la vaca porque no tiene dinero para comprar la leche...
COMPADRE —Peor. Porque una vaca puede tener un ternero. Pero los minerales no hacen cría. Estas riquezas de la naturaleza no se renuevan. Lo que los extranjeros se llevan, se pierde para siempre.
Regalamos la patria a pedazos.
VECINA —¡Y dígalo bien alto! ¡Es que no hay patriotismo ni vergüenza ni nada! ¡Si yo agarro a uno de esos gringos, le juro que...!
ABUELO —¡Estése quieta, señora! Así no se arregla nada.
VECINA —¿Ah., no? ¿Y cómo se arregla entonces, dígamelo usted?
COMPADRE —Por ejemplo, nacionalizando. Si, nacionalizando las empresas extranjeras.
ABUELO —No me parece mal. En ese caso, se les devuelve lo que hayan invertido y...
VECINA —Pero, ¿qué dice usted, hombre? ¡Encima eso! ¿O sea que el muerto tiene que pagar también el cajón?
ABUELO —Bueno, señora, yo...
COMPADRE —Nacionalizar. Que sea nuestro, que se quede en el país, al menos, lo que no se han podido llevar todavía los ladrones. Eso mismo decía Salvador Allende. Porque en Chile están las mayores reservas de cobre del mundo. Pero el cobre chileno estaba en manos de la Anaconda Copper Mining y de la Kennecott Copper Mining. En medio siglo, estas dos compañías le habían chupado al país cuatro mil millones de dólares. En un día, el 21 de diciembre de 1970, Salvador Allende, desde el balcón del palacio de gobierno, anunció la nacionalización de la minería. El cobre de Chile sería para los chilenos. Tres años después, el 11 de septiembre de 1973, los militares, entrenados y pagados por los Estados Unidos de Norteamérica, bombardearon el Palacio de la Moneda y tomaron el poder. Chile quedó sumergido en un baño de sangre. Pero las compañías norteamericanas conservaron y aumentaron sus negocios gracias a la libertad de empresa que les concedió el general Pinochet.

¿En qué oficinas de qué empresa se planificó la estrategia del crimen contra Salvador Allende y su gobierno democrático?
¿Quién organizó los atentados y el bloqueo económico cuando Lázaro Cárdenas nacionalizó el petróleo mexicano?
¿Qué relación había entre el estaño que comenzaba a refinar Bolivia y el presidente Villarroel, ahorcado en la Plaza Murillo?
¿Quién financió la caída del gobierno de Cheddi Jagan en Guyana, país productor de bauxita y manganeso?
¿Cómo se perdió tan misteriosamente la página once del convenio que había firmado el gobierno de Perú con la Standard Oil?
¿Quién derribó en mayo del 81 el avión en que viajaba el presidente ecuatoriano Jaime Roldós?
¿Quién derribó, apenas dos meses después, el helicóptero donde viajaba el general panameño Omar Torrijos?
¿Qué preocupaba más en Jamaica, el socialismo de Michael Manley o las minas de bauxita que son las mayores de América?
¿Qué preocupaba más en Cuba, la caída de Batista o la pérdida de los grandes yacimientos de níquel y manganeso?
¿Qué compañías petroleras organizaron la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia, mandando a la muerte a miles de inocentes, para quedarse con el oro negro de la región?

COMPADRE —La lista es tan larga que no habría archivos en las comisarías del mundo para anotar los robos, las conspiraciones, las siniestras llamadas telefónicas, los contratos que aparecen y desaparecen, los crímenes. Ellos quitan presidentes y ponen dictadores. Y luego, quitan dictadores y ponen presidentes. Y detrás de cada dictador y de cada presidente hay un mineral robado, hay un gran negocio. Y la política siempre huele a economía. El poder tiene fuentes subterráneas. Los informes quedan en secreto. Pero la vergüenza es pública. Los crímenes se cometen y se lloran aquí, en casa. Pero los criminales andan riéndose allá, en las oficinas de la »Hanna Mining Company», y de la »Betlehem Steel Company» y de la...
VECINA —¡Ay, Dios! ¡Otra vez ese teléfono...!
ABUELO —No se ponga nerviosa, señora. Conteste...
VECINA —No, mejor conteste usted...
VOZ TELEFONICA —Se arrepentirán de haber hablado de lo que no se puede hablar. Tenemos los nombres de todos ustedes. Sabemos quiénes son y quién les paga. Este programa está censurado. Es cuestión de seguridad nacional.

LA VARITA MAGICA DEL CAFE ¿Quién sube y baja los precios?

Cuenta la leyenda que hace muchos, pero muchísimos años, allá por las lejanas tierras de Arabia, un pastor andaba cuidando su rebaño...

PASTOR —¿Y qué les pasa hoy a estas condenadas? ¿Qué andan comiendo ustedes que se han puesto tan locas, eh? A ver, estas bolitas rojas, qué serán? Buenas deben ser porque las ovejas están más alegres que nunca. Probaré una... Un poco amarga, pero...

Al rato, el pastor se había puesto más alegre y vivaracho que las ovejas. Y arrancó los granos rojos del café, los secó, los molió, los hirvió con agua...

PASTOR —¡Ahhh! ¡Qué sabroso! ¡Voy a dárselo a mi novia a ver si se anima y nos casamos!

La negra y olorosa bebida pasó de Arabia a Egipto, y de Egipto a Turquía, y por Venecia entró el café a toda Europa...

SEÑORA —¡Jacinta!
SIRVIENTA —Mande, señora.
SEÑORA —Tráeme una taza de café.
SIRVIENTA —Enseguida, señora.
SEÑORA —Que esté bien caliente, ¿oyes?
SIRVIENTA —Oigo, señora.
SEÑORA —Mejor dos. Para el señor también.
SIRVIENTA —También, señora.
SEÑORA —Con galletitas, claro...
SIRVIENTA —Claro, señora...
SEÑORA —Vamos, Jacinta, date prisa, lo quiero ahora mismo.
SIRVIENTA —¡Ahora mismo, señora, ahora mismo...!

A toda Europa le gustó el café. Y pronto aparecieron las cafeterías en el viejo continente. Y como el café se volvió tan popular, los europeos comenzaron a sembrar en sus colonias de América aquella mágica bebida...

VECINA —Ay, pues a mi ya me entraron ganas de tomarme un cafecito oyendo esta historia. ¿A usted no?
ABUELO —Señora, yo soy como mi abuelo. Con café me acuesto y con café me levanto...
COMPADRE —Y con café se levantaron también los países de América Latina. Nuestros países andaban medio adormilados, y vino a despertarlos la varita mágica del café...

En el siglo pasado, la varita mágica tocó a Brasil... Y desde entonces Brasil se convirtió en el mayor productor de café del mundo. El valle del río Paraíba y la meseta al oeste de Sao Paulo, se transformaron en un inmenso mar de café...

BRASILEÑA —¡O meior café do mundo en o país maior do mundo! ¿No quer probar um poquiño, meu amigo?

La varita mágica tocó también a Colombia... y los campesinos colombianos ya no sembraron otra cosa que café en sus pequeñas parcelas...

COLOMBIANO —Ay, mi china, ¿y cuándo nos casamos? Ya tengo la veredita sembrada de café...

En pocos años, las dos terceras partes de las ganancias de Colombia, venían de la venta de café en el extranjero.

COLOMBIANA —¿Le provoca un tinto, mi amor?

Después, la varita mágica tocó las tierras olvidadas de Centroamérica...

GUATEMALTECO —¡Mirá vos, chapín, se acabó lo de andar vendiendo añil y babosadas! ¡Ya vamos a entrar de plano al mundo moderno!

Gracias al café, Centroamérica encontró su sitio en el mercado internacional. La varita mágica tocó a Guatemala y miles de indígenas se dedicaron a cortar café. La varita tocó a Nicaragua y sus montañas se cubrieron de café. La varita mágica tocó a Honduras, a El Salvador, a Costa Rica, a Cuba, a Haití, a Dominicana, las islas del Caribe, México, Ecuador, Perú... En los años 50, América Latina servía el café en las mesas de todo el mundo. Luego, Africa también entró en el comercio cafetalero. Pero todavía hoy, 15 países latinoamericanos viven pendientes del café y del sube y baja de sus precios en el mercado internacional.

COMPADRE —Si, hay quien dice que el café resulta casi tan importante como el petróleo en ese mercado internacional.
ABUELO —Bueno, ¿y cuál es el problema?
COMPADRE —¿Qué problema?
ABUELO —Alguno habrá. Ya me lo conozco yo a usted. Le da primero a la varita. Y luego seguramente vendrá el garrotazo. A ver, ¿qué de malo hay en esto del café, sí puede saberse?
COMPADRE —En el café, nada. Lo malo está en la cafetera.
VECINA —Ah, no, sí es por eso, yo lo cuelo en una media y...
ABUELO —¡Qué media ni media, señora! Aquí estamos hablando de economía.
COMPADRE —Pues vengan, entonces, dense prisa, que ahí al lado también están hablando de lo mismo. Apúrense, que ya empieza...

PROFESOR —Gracias, gracias... Pues sí, hemos aceptado venir hoy para explicar las leyes de la economía de libre mercado y la natural división del trabajo entre los distintos países. Creo que con un poco de esfuerzo, los menos entendidos podrán comprender la complejidad de estas leyes que rigen el comercio internacional... Señores: ¿de qué trata la economía? Como su mismo nombre indica, economía significa «dinero», ganar dinero. Pero dinero para mí. Noten que la palabra no dice «econotuya» sino «economía». Es decir, sólo unos cuantos países pueden ganar ese dinero. ¿Qué países? Los nuestros, estimados empresarios, los países del primer mundo.
EMPRESARIO 1 —¿Un vasito de agua, profesor?
PROFESOR —Gracias, gracias... Pues sí, ahora se habla mucho de países pobres, países ricos, primer mundo, tercer mundo... Todo esto es algo muy antiguo y muy normal en economía. Si todos los países fueran ricos, ¿quién trabajaría en el mundo? Lo mismo pasa en una casa de familia: unos se sientan a la mesa y otros sirven la comida. Si todos nos sentamos, ¿quién sirve, quién cocina? Señores: todos somos iguales. Pero unos más que otros.
EMPRESARIO 2 —Profesor, ¿puedo hacerle una pregunta?
PROFESOR —Hágala. Como decía mi maestro, el que pregunta pasa por tonto una vez. El que no pregunta, se queda tonto toda la vida.
EMPRESARIO 2 —Profesor, ¿cómo puedo ganar ese dinero que usted dice?
PROFESOR —Pregunta fundamental que toca el fondo de la economía. Vea usted: hay países que tienen agricultura, minería, pesca, ganadería... Todo eso está muy bien. Pero esas son las sirvientas de la mesa. ¿Cuál es la señora? ¿Quién es la dueña de la casa? ¡La industria, señores míos, la industrialización! Aseguren para ustedes las industrias. Y dejen que los demás países se dediquen a sembrar plátanos o a criar vaquitas. Así es como se gana dinero.
EMPRESARIO 3 —Profesor, una pregunta.
PROFESOR —Hágala.
EMPRESARIO 3 —Profesor, en el primer mundo ya tenemos todo industrializado. ¿Qué podemos hacer para ganar mucho dinero?
PROFESOR —Ahora comienza el juego económico, querido amigo. Ahora llegamos al punto crucial. Hablemos, por ejemplo, del café. Los países pobres tienen el café. Y nosotros tenemos «la cafetera». Es decir, ellos tienen las materias primas. Y nosotros tenemos la maquinaria, los abonos químicos, los tractores, la tecnología... Muy bien. Ellos nos venden el café. Y nosotros les vendemos la cafetera. ¿Qué podemos hacer nosotros, los hombres del primer mundo, para ganar dinero en este intercambio? Una ley fundamental de la economía de libre mercado se formula así: «baje usted el precio del café manteniendo fijo el precio de la cafetera».
TODOS —¡Ohhh...!
EMPRESARIO 3 —Profesor, ¿y quién baja ese precio?
PROFESOR —Sobra la pregunta, señor mío. ¿Quién va a ser? Nosotros, naturalmente. El primer mundo tiene y tendrá la sartén por el mango. O mejor diríamos, la cafetera por el asa.

COLOMBIANO —Pero, ¿qué se han creído estos? Mire, mire, ahora la libra de café la ponen a 2 centavos. El año pasado a 4, el otro a 9, ¡y ahora la bajan a 2! ¡Así no hay quién aguante!

La baja de un solo centavo en el precio del café representa decenas de millones de dólares de pérdida para nuestros países latinoamericanos.

PROFESOR —Señores, es una ley histórica, una ley económica, que el que tiene la cafetera es quien le pone el precio al café.
EMPRESARIO 1 —Profesor, ¿y si el país que tiene el café no quiere venderlo a ese precio más bajo?
PROFESOR —Diga mejor «los países». Hay que poner varios países a producir la misma cosa. De esta sencilla manera, si un país no quiere vender, el país vecino sí lo hará. ¡Regateo, competencia, libertad! Pero para que la competencia funcione, los países pobres deben ser, verdaderamente pobres. El pobre vende hasta su alma. Y. el que es más pobre, la regala.
EMPRESARIO 3 —Profesor, una pregunta.
PROFESOR —Hágala.
EMPRESARIO 3 —Profesor, mi pregunta es la siguiente: ¿cómo puedo hacer para ganar más dinero?
PROFESOR —Una importante pregunta. Y con ella llegamos a otra ley fundamental de la economía de mercado. La ley anterior decía: baje el precio del café manteniendo fijo el de la cafetera. La segunda se podría formular así: «suba el precio de la cafetera manteniendo fijo el del café».
TODOS —¡Ohhh...!

Por más que corremos, nunca llegamos. Los precios de lo que compramos en el extranjero van más de prisa que los precios de lo que producimos. En 1950 Colombia compraba un jeep con 17 sacos de café. Quince años más tarde, necesitaba tres veces más sacos para comprar ese mismo jeep. En 1953, Brasil compraba un tractor con 70 sacos de café. Hoy en día, con esos 70 sacos ya no compra ni las ruedas del tractor.

PROFESOR —Después de esta complicada explicación económica, creo que bien nos merecemos un descanso. Y ya que hablamos del café, los invito a todos a pasar a la cafetería...
VECINA —Pero, óigame, ¿y así de simple es la economía?
COMPADRE —La economía de ellos es bastante simple, señora: ganar dinero, más dinero y más dinero. Comprar al precio más barato y vender al precio más caro. Eso pasa con el café y con el azúcar y con el estaño y con el cobre, y con todos nuestros productos. Cada vez vale menos lo que América Latina vende a los países ricos. Y cada vez vale más lo que esos países ricos nos venden a nosotros.
VECINA —Por lo que dijo ese cara de pingüino, ellos ponen el precio que les da la gana.
ABUELO —Tampoco es así la cosa, señora. Según tengo entendido, hay acuerdos para poner los precios.
COMPADRE —Cómo no, los acuerdos internacionales... la OIC para el café, la GEPLACEA para el azúcar, la UPEB para el banano... ¡Cuántas no hay! Pero, en todas esas oficinas, ellos, los del primer mundo, tienen su sillón. Y ya usted sabe, donde manda capitán...
ABUELO —Bueno, señor, pero algo es algo.
COMPADRE —Algo es poco. Yo lo único que sé es que, con acuerdo o sin acuerdo, el café va pá bajo y la cafetera pá rriba.
VECINA —Bueno, cállense ya, que va a comenzar otra vez el cara de pingüino...
PROFESOR —No sé si lo expuesto anteriormente quedó suficientemente claro.
EMPRESARIO 4 —Profesor, una pregunta.
PROFESOR —Hágala.
EMPRESARIO 4 —Profesor, yo estaría interesado en saber... ¿cómo puedo hacer para ganar más dinero?
PROFESOR —Muy interesante su pregunta. Ustedes siempre dan en el clavo del asunto. Nos adentraremos, por tanto, en mayores profundidades económicas. Me refiero a la compleja ley de la oferta y la demanda. En los países del tercer mundo, yo no sé por qué, tal vez por su mismo atraso, en esos países, digo, siempre ocurren los terremotos, las desgracias, explotan los volcanes, aparecen tiburones en la playa, en fin... Mantenga la calma en esos momentos difíciles. Viene una sequía en Brasil y acaba con la cosecha. Hay menos café en el mercado. Como se ofrece menos, se demanda más. Los colombianos, muy astutos ellos, comienzan a vender su café a un precio más alto. ¿Qué podemos hacer en esa crítica situación?... Paciencia, mis estimados. La paciencia del león dormido. ¿El café sube este año a ocho?... ¡Bájelo el año próximo a cuatro!
TODOS —¡Ohhh...!
PROFESOR —Y el año siguiente súbalo a 5. Y el que viene, bájelo a 3. Y luego, suba a 4 y luego baje a 2. Suba y baje, baje y suba... procurando, naturalmente ¡quedar siempre arriba!

El sube y baja de los precios del café, sube y baja toda la economía de Colombia. Las cosechas se arruinan, los campesinos quedan sin trabajo, hasta los pordioseros de las calles reciben menos limosna.

COLOMBIANO —Chinita, no podemos casarnos. Bajó el café. Este año no podemos.

Hasta el momento oportuno para una declaración de amor en una loma antioqueña, se decide en la bolsa de Nueva York.

EMPRESARIO 2 —Profesor, con su permiso, una preguntita.
PROFESOR —Hágala.
EMPRESARIO 2 —Profesor, dígame, ¿cómo puedo hacer para ganar más dinero?
PROFESOR —Siempre aciertan ustedes con las preguntas básicas de la economía. Pues sí, señor mío, a veces ocurre al revés. Cuando hay una mala cosecha en un país y suben los precios del café, los demás países pobres se hacen ilusiones. El cuento de la lechera. Todo el mundo a recoger café, a vender café... Ofrecen cantidades enormes, pensando que así nos van a sacar mucho dinero. ¿Qué hacer entonces?... Aproveche esa oportunidad. Es el momento para bajar los precios del café...
TODOS —¡Ohhh...!
PROFESOR —Bajarlos lo más posible... Más abajo... Esta es la ley, señores: si le ofrecen mucho café, ofrezca poco dinero. Si le demandan más dinero, demándeles que se lo metan... ¡en el almacén!
Pero no. Tendrán que venderlo. Aproveche, entonces. Véndales también la cafetera. Es decir, la maquinaria, el tractor, la medicina, el producto industrial. Como el país que produce el café está, en sus manos, súbale también el precio de la cafetera. Un poco más. Otro poco. Cada vez más. ¡Plus ultra! Un buen empresario se repite siempre aquel sabio refrán: «hoy por mí, y mañana también por mí».

Por las bajadas y subidas injustas de los precios, el primer mundo le robó a América Latina en 1984, en un sólo año, la enorme suma de 20 mil millones de dólares. Con ese dinero se hubiera podido alfabetizar a todos los latinoamericanos que no saben leer. Y erradicar de nuestro continente la malaria, la poliomelitis, la difteria, y tantas otras enfermedades graves.

EMPRESARIO
LATINO —Profesor, una pregunta...
PROFESOR —Diga usted.
EMPRESARIO
LATINO —Profesor, yo soy un empresario... pero del tercer mundo.
TODOS —¡Ohhh...!
EMPRESARIO
LATINO —Sí, sí, disculpen. Yo sé que este es un curso reservado para los del primer mundo, pero...
PROFESOR —Ya que está aquí, no sea tímido, señor mío. Pregunte.
EMPRESARIO
LATINO —Profesor, ¿cómo la explicaré? Yo, los empresa nos del tercer mundo, quisiéramos también ganar... no tanto como ustedes, pero en fin...

PROFESOR —Querido amigo: ustedes también merecen su parte. Al fin y al cabo, son cabeza de ratón. ¿Qué pueden hacer ustedes? Nosotros controlamos los precios. Y así ganamos. Controlen ustedes a los obreros. Y así ganarán también. Ustedes colegas empresarios del tercer mundo tienen en su mano otra varita mágica: los salarios... Bájenlos, bájenlos... Así ganarán bastante.

Haití sobrevive con sus ventas de café al extranjero. Pero en las plantaciones de café, los haitianos cobran 30 centavos, 20 centavos, hasta 7 centavos de dólar por día. Las fincas de café en Guatemala cuentan con policía privada. Allí un hombre vale menos que su tumba. Allí no hay camiones ni carretas porque los finqueros no los necesitan: sale más barato transportar el café a lomo de indio.

¿Alguna pregunta más, estimados empresarios del primer mundo? Bueno, pues si no hay más...

VECINA —¡Un momento!
PROFESOR —¿Usted quiere algo, señora?
VECINA —Nada, yo no quiero nada. Porque yo no soy empresaria ni sé de qué mundo soy...
TODOS —¡Ohhh...!
PROFESOR —¿Y qué busca aquí?
VECINA —¡Decirle a usted que ya su café me está sabiendo a purgante!
ABUELO —Señora, no se sulfure que...
VECINA —Déjeme quieta. Que ahora éste me va a oír... Sí, ustedes, señorones de cuello y corbata, que nunca en su manganzona vida habrán visto una mata de café, ni saben lo que es partirse los riñones en un cafetal, recogiendo a mano por las lomas, grano a grano, para ganarse tres centavos al final... ¡Ah, no, ustedes están bien repantingados aquí, averiguando la mejor manera de robarle al prójimo! ¡Ustedes cada vez más ricos y más sobrados! ¡Y a nosotros que nos parta un rayo, ¿no?! Pero, ¿saben qué les digo? ¡Que sí fuera por mí se arreglaba enseguida todo este asunto del café!
PROFESOR —¿No me diga? ¿Y cómo lo arreglaría usted, estimada señora?
VECINA —Guárdese el cumplido. Y guárdense sus cafeteras y sus varitas mágicas... Nada, no les vendemos nada a ustedes, hasta que no haya precios justos. Nos ponemos de acuerdo y nada, ¿me oyen? Ni una libra. Y allá en sus países, que desayunen con alfalfa, ¡a ver sí les gusta!
PROFESOR —Señora, por favor, no sea ingenua... Si ustedes no nos venden...
VECINA —¡Se lo vendemos a otros! ¿O es que ustedes son el único ombligo del mundo? ¿Se creen la mamá de Tarzán, verdad? Pues se equivocaron. Hay muchos países que nos pueden pagar mejor que ustedes, y que no abusan de la confianza.
PROFESOR —No sea primitiva, señora. Ustedes tienen ya una cuota asignada y una obligación que cumplir en el mercado internacional. No sería nada conveniente venderle a «esos países» en los que seguramente usted está pensando...
VECINA —¿Ah, no? ¿Con qué no sería «conveniente»?... ¿Y dejarnos robar por ustedes eso sí nos conviene?
PROFESOR —Basta ya, señora. Lleva cinco minutos acabándome la paciencia.
VECINA —¡Pues ustedes llevan 500 años acabándosela a nuestros países!
PROFESOR —¡Terrorista!
VECINA —¡Cara de pingüino!
PROFESOR —Mire, señora, yo no sé por dónde entró usted en esta sala. Pero sí sé por dónde va a salir. ¡Policía!
VECINA —No, no hace falta. Yo me voy por mis propias patas. ¡Mejor es quedarse en la calle, que hacerle de sirvienta a esta bola de canallas!

SEÑORA —América Latina!
SIRVIENTA —Mande, señora.
SEÑORA —América Latina, traéme una taza de café.
SIRVIENTA —Enseguida, señora.
SEÑORA —Que esté bien caliente, ¿oyes?
SIRVIENTA —Oigo, señora.
SEÑORA —Mejor dos. Para el señor también.
SIRVIENTA —También, señora.
SEÑORA —Con galletitas, claro.
SIRVIENTA —Claro, señora.
SEÑORA —Vamos, América Latina, date prisa...

Cinco Siglos Igual

Que tal esta canción de León Gieco (Músico argentino que se caracteriza por mezclar el folclore de su país con el Rock con temáticas sociales y políticas)...ahí va la letra para que comenten sobre las relaciones de la música, la historia y la realidad de los pueblos, ¿conocen otros grupos o cantantes que utilizan la historia o las temáticas sociales en su música? cuales?, que cantan?, que dicen?, obvio que sus participaciones son merecedoras de puntos extras...

Soledad sobre ruinas,
sangre en el trigo
rojo y amarillo,
manantial del veneno
escudo heridas,
cinco siglos igual.

Libertad sin galope,
banderas rotas
soberbia y mentiras,
medallas de oro y plata
contra esperanza,
cinco siglos igual.

En esta parte de la tierra la historia se cay
...como se caen las piedras
aun las que tocan el cielo
o estn cerca del sol
o estn cerca del sol.

Desamor desencuentro,
perdn y olvido
cuerpo con mineral,
pueblos trabajadores
infancias pobres,
cinco siglos igual.

Lealtad sobre tumbas,
piedra sagrada
Dios no alcanz a llorar,
sueo largo del mal
hijos de nadie, cinco siglos igual.

Muerte contra la vida,
gloria de un pueblo desaparecido
es comienzo, es final
leyenda perdida,
cinco siglos igual.

En esta parte de la tierra
la historia se cay
como se caen las piedras
aun las que tocan el cielo
o estan cerca del sol
o estan cerca del sol.

Es tinieblas con flores,
revoluciones
y aunque muchos no estn,
nunca nadie pens besarte los pies,
cinco siglos igual.

Nueva Actividad

Que tal si comentamos este párrafo del Nobel que tanto han leído ustedes y para completar hacemos aportes a la utopía de Gabo...¿Que le pueden aportar ustedes a la creación de una nueva utopía de la vida?¿que le pueden aportar a la construcción de País y de Democracia?

“Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria.
Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.


Gabriel García Márquez. La soledad de América Latina.
Discurso ante la Academia por la concesión del Premio Nobel.

Un comentario interesante

A propósito del escrito del Subcomandante Marcos, Juan David Palacios comenta:

El gobierno, la mala política, los congresistas, diputados, senadores, todos los que están en eminencia tienen que pedir perdón al pueblo por el daño que le han causado, por ser tan hipócritas y dejar que los que los siguen eligiendo se sigan muriendo de hambre mientras ellos se compran un auto nuevo cada año, un nuevo Rolex, un condominio en el caribe, tantas cosas en que malgastan el dinero mientras la gente, la verdadera gente se sigue muriendo de hambre, sigue viviendo con menos de lo necesario, sigue conformándose con vivir, el pueblo no debe agachar la cabeza y pedir perdón por manifestarse, el pueblo debe pedirse perdón a si mismo por no haberlo hecho...

Colombia Hoy...

En nuestro país pasan muchas cosas todos los días, pero algunas noticias ocupan mas espacio en los noticieros y periódicos del País...

Para ganarte estos puntos extras solo tienes que ser periodista por un día y hacer un comentario sobre alguna noticia a nivel nacional, no olvides mantener un punto de vista crítico, pues tu no trabajas para RCN ni para Caracol y tu labor es informar a tu comunidad...

Que pasa con los puntos extras?

Por lo visto no necesitan puntos extras, pero por si se animan estos son los de esta semana:
Comenta el siguiente texto y compara con Colombia...

"¿De qué tenemos que pedir perdón?
¿De qué nos van a perdonar?
¿De no morirnos de hambre?
¿De no callarnos en nuestra miseria?
¿De no haber aceptado humildemente la gigantesca carga histórica de desprecio y abandono?
¿De habernos levantado en armas cuando encontramos todos los otros caminos cerrados?
¿De no habernos atenido al Código Penal de Chiapas, el más absurdo y represivo del que se tenga memoria?
¿De haber demostrado al resto del país y al mundo entero que la dignidad humana vive aún y está en sus habitantes más empobrecidos? ¿De habernos preparado bien y a conciencia antes de iniciar?
¿De haber llevado fusiles al combate, en lugar de arcos y flechas?
¿De haber aprendido a pelear antes de hacerlo? ¿De ser mexicanos todos?
¿De ser mayoritariamente indígenas?
¿De llamar al pueblo mexicano todo a luchar, de todas las formas posibles, por lo que les pertenece?
¿De luchar por libertad, democracia y justicia? ¿De no seguir los patrones de las guerrillas anteriores?
¿De no rendirnos? ¿De no vendernos? ¿De no traicionarnos?
¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?
¿Los que durante años y años se sentaron ante una mesa llena y se saciaron mientras con nosotros se sentaba la muerte, tan cotidiana, tan nuestra que acabamos por dejar de tenerle miedo?
¿Los que nos llenaron las bolsas y el alma de declaraciones y promesas?
¿Los muertos, nuestros muertos, tan mortalmente muertos de muerte "natural," es decir, de sarampión, tos ferina, dengue, cólera, tifoidea, mononucleosis, tétanos, pulmonía, paludismo y otras lindezas gastrointestinales y pulmonares?
¿Nuestros muertos, tan mayoritariamente muertos, tan democráticamente muertos de pena porque nadie hacía nada, porque todos los muertos, nuestros muertos, se iban así no más, sin que nadie llevara la cuenta, sin que nadie dijera, por fin, el "¡YA BASTA!" que devolviera a esas muertes su sentido, sin que nadie pidiera a las muertos de siempre, nuestros muertos, que regresaran a morir otra vez pero ahora para vivir?
¿Los que nos negaron el derecho y don de nuestras gentes de gobernar y gobernarnos?
¿Los que negaron el respeto a nuestra costumbre, a nuestro color, a nuestra lengua? ¿Los que nos tratan como extranjeros en nuestra propia tierra y nos piden papeles y obediencia a una ley cuya existencia y justeza ignoramos? ¿Los que nos torturaron, apresaron, asesinaron y desaparecieron por el grave "delito" de querer un pedazo de tierra, no un pedazo grande, no un pedazo chico, sólo un pedazo al que se pudiera sacar algo para completar el estómago?
¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?
¿El presidente de la República?
¿Los secretarios de Estado?
¿Los senadores? ¿Los diputados?
¿Los gobernadores?
¿Los presidentes municipales?
¿Los policías? ¿El ejército federal?
¿Los grandes señores de la banca, la industria, el comercio y la tierra?
¿Los partidos políticos? ¿Los intelectuales? ¿Los medios de comunicación?
¿Los estudiantes? ¿Los maestros? ¿Los colonos? ¿Los obreros? ¿Los campesinos?
¿Los indígenas? ¿Los muertos de muerte inútil?
¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?"

SUBCOMANDANTE MARCOS

Fuentes de consulta de Historia de Colombia

A continuación encontraran una serie de referencias que les pueden ser de utilidad para el trabajo asignado...
1. Contexto histórico
Fundación Manuel Cepeda Vargas
http://manuelcepeda.atarraya.org/rubrique.php3?id_rubrique=3

2. Ficha bibliográfica
Titulo: Historia de Colombia narrada en verso a los niños
Autor: Rivas Raimundo
Edición original: Bogotá, Libr. Colombiana. 1944
Notas: Libro escrito por Raimundo Rivas en donde se utiliza una narración en décimas dirigida a los niños para explicar sucesos sobresalientes de la historia de Colombia.
http://www.lablaa.org/blaavirtual/ninos/hcve/hcve05d.htm
http://www.lablaa.org/blaavirtual/ninos/hcve/hcve05e.htm

3. Medio siglo de historia colombiana: notas para un relato inicial
Jorge Orlando Melo
http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/histcolom/mediosiglo.htm
http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/histcolom/mediosiglo.htm#I.%20La%20historia%20entre%20la%20ciencia%20y%20la%20pol%C3%ADtica.

4. Titulo: Atlas básico de historia de Colombia
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: Carlos Valderrama Andrade
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/enero-dic1993/hatlas.htm

5. Ficha bibliográfica
Titulo: Colombia Hoy
Autor: Melo González, Jorge Orlando
Edición original: Santafé de Bogotá: Banco de la República, 2001
http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/colhoy/indice.htm

6. Teatro en el siglo XX
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/junio2006/teatro.htm

7. COLOMBIA HOY
Jorge Orlando Melo
http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/colhoy/colo3.htm

Primera Parte
Etapas y sentido de la historia de Colombia. (Período colonial, La Gran Colombia 1820-1830, La República de Nueva Granada 1830-1850, Las reformas liberales de 1850, El federalismo, Nota bibliográfica)
La República conservadora. (La situación colombiana hacia 1880, La guerra, la paz y las constituciones, La expansión de la económica cafetera, La danza de los millones y el fin del régimen conservador, lecturas adicionales)
Colombia: siglo y medio de bipartidismo. (Las influencias internacionales, El bipartidismo, El origen de los partidos, Gólgotas y draconianos: el golpe de Melo, El problema religioso, El Período liberal radical, La regeneración, La República conservadora
Síntesis de historia política contemporánea
Industrialización y política económica
desarrollo histórico del campo colombiano
Poesía y novela en la década del 80: algunas tendencias.
El teatro: las últimas décadas en la producción teatral en Colombia
El cine en la última década del siglo XX: imágenes colombianas.
Arte moderno en Colombia: de comienzos de siglo a las manifestaciones más recientes

Segunda Parte
El estado colombiano: ¿Crisis de modernización o modernización incompleta?
Política Social: Prioridad de la década del 90.
Apertura económica y Equidad. Los retos de Colombia en ladécada de los años 90.

8. Historias e historiadores del siglo XX: un recuento
Por: Aída Martínez Carreño. http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/julio1999/115historiadores.htm

9. Libros colombianos del siglo XX:
una aproximación.
Por: Gonzalo Cataño.
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/febrero1999/110libros.htm

10. Ficha bibliográfica
Titulo: Indice General Revista Credencial Historia
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: Biblioteca Luis Angel Arango
Notas: Textos completos de cada uno de los números de la revista Credencial Historia.
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/cred.htm

11. Guía temática de política
PRESIDENTES COLOMBIANOS http://www.lablaa.org/blaavirtual/ayudadetareas/poli/poli73.htm

12. Reflexiones sobre la guerra de los Mil Días
Por: Malcolm Deas
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/enero2000/121reflexiones.htm

13. Guerra de los Mil Días:
Reclutamientos, ascensos y deserciones .
Por: Carlos Eduardo Jaramillo C.
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/enero2000/121guerra.htm

14. LA GUERRA DE LOS MIL DIAS
Por: Enrique Santos Molano
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/mayo2004/guerra.htm

15. Ficha bibliográfica
Edición en la biblioteca virtual: Bogotá Mayo de 2007
Notas: Bloque Modular Básico Cartilla No. 5
http://www.lablaa.org/blaavirtual/ciencias/sena/periodismo/cartillacinco/carcin2a.htm

16. Las capitanas de los Mil Días
Participación de las mujeres en la guerra
y apasionado testimonio de una de ellas.
Por: Aída Martínez Carreño.
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/enero2000/121capitanas.htm

17. Cien años de los Mil Días
Billetes en tiempo de guerra.
Por: Ignacio Alberto Henao J.
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/agosto2000/128lassenas.htm

18. SEPARACION DE PANAMÁ: LA HISTORIA DESCONOCIDA
Intervención de especuladores norteamericanos en el proceso de Independencia
Por: OLMEDO BELUCHE http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/septiembre2003/inedito.htm

19. DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA DE PANAMÁ
Un memorial de agravios sobre la administración colombiana
Por: OVIDIO DIAZ ESPINO
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/agosto2003/inedito.htm

20. CANAL DE PANAMÁ
LOS TRATADOS TORRIJOS-CARTER Y EL TRATADO DE MONTERIA
Por: ALVARO TIRADO MEJIA
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/septiembre2003/raro.htm

21. Ficha bibliográfica
Titulo: El siglo XX colombiano
Publicado: Biblioteca Virtual del Banco de la República
Creador: Santos Molano Enrique
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/abril2004/contenido.htm

22. Masacre de las bananeras
Diciembre 6 de 1928
Por: Mauricio Archila.
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/septiembre1999/117masacre.htm

23. Diciembre 6 de 1928
La masacre de las bananeras
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/octubre2005/masacre.htm

24. 1998:CINCUENTENARIO
DEL 9 DE ABRIL
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/diciembre1997/96porta.htm

25. Mataron a Gaitán
Herbert Braun
Universidad Nacional, Bogotá, 1987, 385 págs. Reseña
http://www.lablaa.org/blaavirtual/publicacionesbanrep/boletin/boleti5/bol14/resena24.htm

26. JORGE ELIECER GAITAN
+ Abril 9 de 1948
Por: Arturo Alape
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/enero1993/enero4.htm

27. La violencia en Colombia .
Por: Gonzalo Sánchez Gómez. http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/febrero1999/110laviolencia.htm

28. Orden y violencia: Colombia 1930-1954
Daniel Pécaut
CEREC-SIGLO XXI, Bogotá, 1987, 2 vols.,
610 págs. Reseña
http://www.lablaa.org/blaavirtual/publicacionesbanrep/boletin/boleti5/bol20/resena4.htm

29. Gabriel García Márquez y la novela de la violencia en Colombia
Manuel Antonio Arango.
Fondo de Cultura Económica, México, 1985,
167 págs. reseña
http://www.lablaa.org/blaavirtual/publicacionesbanrep/boletin/boleti4/bol9/hay.htm

30.Desde la muerte de Gaitán al Frente Nacional
VIOLENCIA Y MASACRES EN EL TOLIMA
Por: María Victoria Uribe
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/junio1991/junio2.htm

31. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL IMPACTO DE LA VIOLENCIA EN LA HISTORIA RECIENTE DEL PAIS
Jorge Orlando Melo
http://www.lablaa.org/blaavirtual/educacion/melo/impacto.htm

32. Guía temática de política
EL FRENTE NACIONAL
http://www.lablaa.org/blaavirtual/ayudadetareas/poli/poli60.htm

33. Frente Nacional
Acuerdo bipartidista y alternación en el poder.
Por: César Augusto Ayala Diago.
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/noviembre1999/119frente.htm

34. 1957-1974
EL FRENTE NACIONAL
Por Oscar Alarcón Núñez
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/septiembre2006/frente.htm

35. Gustavo Rojas Pinilla, 100 años
1900-1975.
Por: Cesar Augusto Ayala Diago
http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/marzo2000/123gustavo.htm

36. EL FRENTE NACIONAL. REFORMISMO Y PARTICIPACION POLITICA
http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/histcolom/frente.htm

Un nuevo video

Y una nueva tarea por unos cuantos punticos extras....
el vídeo titulado 1951 tiene algunos pequeñísimos errores históricos ¿cuales son?
para ganar los puntos deben agregar un comentario en el blog (colocando nombre completo)

Para comenzar con Colombia...


A continuación encontraras la lista de los honorables presidentes del siglo XX en Colombia...consulta sobre sus acciones, orientaciones políticas y elabora en una hoja examen una linea del tiempo.
Puedes usar colores en la linea del tiempo para ilustrar las acciones (políticas, económicas, sociales) o para ilustrar sobre su orientación política (partido político), o como aparece en la imagen de ejemplo, también puedes incluir dibujos o recortes.

1.(1900-1904) José Manuel Marroquín Ricaurte
2.(1904-1909) General Rafael Reyes Prieto
3.(1909-1910) General Ramón González Valencia
4.(1910-1914) Carlos E. Restrepo Restrepo
5.(1914-1918) José Vicente Concha
7.(1918-1921) Marco Fidel Suárez
8.(1921-1922) General Jorge Holguín Jaramillo
9.(1922-1926) General Pedro Nel Ospina Vásquez
10.(1926-1930) Miguel Abadía Méndez
11.(1930-1934) Enrique Olaya Herrera
12.(1934-1938) (1942-1945) Alfonso López Pumarejo
13.(1938-1942) Eduardo Santos Montejo
14.(1944) Darío Echandía Olaya
15.(1942-1946) (1958-1862) Alberto Lleras Camargo
16.(1946-1950) Mariano Ospina Pérez
17.(1950-1951) Laureano Gómez Castro
18.(1951-1953) Roberto Urdaneta Arbeláez
19.(1953-1957) Teniente general Gustavo Rojas Pinilla
20.(1957-1958) Junta militar de gobierno
Mayor general Gabriel París Gordillo
Mayor general Deogracias Fonseca Espinosa
Vicealmirante Rubén Piedrahita Arango
Brigadier general Rafael Navas Pardo
Brigadier general Luis Ernesto Ordóñez Castillo
21.(1962-1966) Guillermo León Valencia
22.(1966-1970) Carlos Lleras Restrepo
23.(1970-1974) Misael Pastrana Borrero
24.(1974-1978) Alfonso López Michelsen
25.(1978-1982) Julio César Turbay Ayala
26.(1982-1986) Belisario Betancur Cuartas
27.(1986-1990) Virgilio Barco Vargas
28.(1990-1994) César Gaviria Trujillo
29.(1994-1998) Ernesto Samper Pizano
30.(1998-2002) Andrés Pastrana Arango
31.(2002- ) Álvaro Uribe Vélez

En donde consultar

No olvides consultar textos o visitar la biblioteca,
si usas internet revisa la biblioteca virtual de la Luis Ángel Arango...
http://www.lablaa.org/bibliotecavirtual.htm
o la nueva version de Kalipedia para colombia...
http://co.kalipedia.com/

En caso de tener dudas envia un correo a
latinoamericasociales@gmail.com

Para participar...

El Ministerio de Educación Nacional tiene un concurso para estudiantes sobre el Bicentenario de la independencia nacional "Historia Hoy"...en la etapa 1 "los estudiantes preguntan...que bueno seria que preguntaran y participaran con buenas preguntas,
esta es la pagina para revisar y participar
www.colombiaaprende.edu.co/html/productos/1685/propertyvalue-38176.html

Para recuperar...

1. Elaborar un cuadro comparativo entre los diferentes tipos de gobierno que se presentaron en América latina en el siglo XX.(no olvidar, populistas, reformistas y dictadores y sus respectivos ejemplos)
2. Elaborar un mapa conceptual con las características de la economía latinoamericana y sus relaciones con otros continentes.(palabritas como:sectores de la economía, deuda externa, exportación, inversión extranjera les pueden servir)
3. Elaborar un ensayo en donde explique las diferentes problemáticas de los pueblos latinoamericanos.(no olviden el poema de los nadies de Galeano, la pobreza, la desigualdad, educación, salud trabajo y las problemáticas de los grupos indígenas...)
4. Se le recomienda adelantar la elaboración del libro de historia gráfica de América Latina.(es necesario presentar el libro al día para sustentar las actividades de recuperación...y no olviden estudiar para la sustentación)
Fecha y hora: Semana del 14 al 17 de octubre

Sobre las tareitas

No olviden enviar las respuestas por correo electrónico,
con nombre y curso,
y no olviden las primeras preguntas también...
¿que episodios de la historia de la humanidad mencionan en el video Do The Evolution?

Mas tareitas

¿que tienen de malo los jóvenes de hoy en día?

Otra tareita...

Quien se le apuntara a contestar lo siguiente...
1. Por 10 puntos...como se llaman los creadores de la serie 500 años que escuchamos en clase????
2. Por 10 puntos...que buscaba colon tan lejos?, adonde fueron Hernan Cortes y Francisco Pizarro en su afán de oro y plata???
3. Por 10 puntos...donde queda exactamente Potosí??, que idioma hablan los indígenas de Perú y ecuador???, porque decían los españoles y europeos en general que los indios no tenían alma???
4. Por los últimos 10 de hoy...cuenten la historia de un tal José Gabriel Condorcanqui mas conocido como T.....A....

COMPARTE TU OPINION

Comenta en este espacio tus opiniones acerca de..500 años... ¿como suena la historia?¿se aprende?¿te gusta?...¿que aporta a la historia de América Latina?¿es productivo escucharla historia?¿es una nueva historia o es mas de lo mismo?
No olvides colocar tu nombre en tu comentario...pongamosla mas interesante... quien primero envíe un correo a latinoamericasociales@gmail.com con su opinión, con el nombre del grupo del segundo vídeo "do the evolution" y una explicación del vídeo se ganara 10 puntos extras...no olviden colocar nombre y curso...

THE MANIFEST DESTINY OF A GREAT NATION El destino manifiesto de una gran nación

ESTATUA —¡Hello! Les habla la Estatua de la Libertad. Esa señora de piedra que está a la entrada de la ciudad de Nueva York. ¿Me conocen, verdad? Me encuentran muy bonita, ¿verdad? Gracias, muchas gracias. Con mi antorcha, alumbro para todos el camino de la libertad. Vengan, vengan a mí los que están sin dinero y sin trabajo, sin chicle y sin hamburguesa, los que sueñan con ser felices... ¡les doy la bienvenida a los Estados Unidos de América! ¡Oh, welcome to the United States of America! ¡Y que empiece el desfile, la alegre cabalgata americana!
VECINA —¡Ay, qué bonito está esto!
ABUELO —Mire, mire esas luces de colores que dan vueltas... Yo no sé cómo se las arreglan estos americanos, pero tienen unos adelantos que te dejan frío...
VECINA —Ahí tiene a mi vecina la Juliana. Se fue a los Estados Unidos hace como tres meses, y ya está mandándole dólares a los sobrinos... Y hasta escribe en inglés diciendo «fray chiquen» y cosas de esas.
ABUELO —Mire, mire qué bonita carroza que viene con los indios y los vaqueros... ¡Qué maravilla!
BUFFALO BILL —¡Soy Buffalo Bill, el gran Buffalo Bill, el mejor entre cien mil! Vengo cabalgando desde las praderas del Lejano Oeste... y sin fallar ni un solo tiro, ¡ni uno sólo!
VECINA —¿Y ese ruido qué es?
ABUELO —¡Supermán, señora! ¡Supermán nos está volando por arriba! ¡Mire, mire cómo sube...!
VECINA —Ya ve ese mismo Supermán: es un oficinista, ¿no? Pero sube hasta el cielo. Es que en los Estados Unidos así es la cosa, uno empieza vendiendo papas fritas y termina de presidente.
ABUELO —Mire, mire quién viene ahora, el ratón Mickey, Pluto, el Pato Donald...
PATO DONALD —Cuac, cuac, cuac... ¡Soy Donald Duck, el pato Donald! ¡Vengan, vengan a visitar este país, un país para ser feliz!
VECINA —¡Ay, mire qué gracioso, cómo habla! Mi hermana le mandó de allá un Pato Donald a mi nieto, que se le movían los ojos, y llevaba unas pilas...
ABUELO —¡Mire los globos que están soltando! ¡Mire arriba!!
VECINA —¡Ay, qué belleza!
ABUELO —Hay que reconocerlo: los americanos son los americanos. Eso no se lo quita nadie.

Con más de 9 millones de kilómetros cuadrados de superficie, los Estados Unidos de Norteamérica son la potencia industrial, financiera y militar mayor del mundo. En este joven país, 250 millones de norteamericanos gozan de un nivel de vida más alto que el de cualquier otra nación desarrollada. En este sorprendente país, se han dado cita hombres y mujeres de todas las razas, unidos por el común deseo de la libertad, el progreso y la paz.

ABUELO —La verdad es que los americanos tendrán sus cosas, pero son un país tan grande que hay que quitarse el sombrero.
COMPADRE —No, no se lo quite tan pronto. Usted no lo va a creer, pero al comienzo de la historia americana, toda la tierra de ese país tan «grande» cabía en el patio de su casa.
VECINA —¿En el patio de mi casa? ¡Pero sí ahí no me alcanza ni para sembrar cuatro tomates!
COMPADRE —Sembrar cuatro tomates: eso, eso mismo es lo que ellos dijeron. La historia de este país empieza con una tierra muy pequeña y una mentira muy grande.

A comienzos del siglo 17, llegaron a las costas de la América del Norte, a lo que hoy es Nueva York, los primeros ingleses y holandeses. Aquellas tierras eran de los indios delaware.

INDIO —Los vimos llegar por el mar. Sus barcos parecían una isla andando sobre las olas. Después, nos acercamos en las canoas. Dispuestos íbamos a recoger fresas de aquella isla. Pronto vimos que eran hombres blancos. Los recibimos en la tienda mayor. Les oímos hablar. Y mucho hablaron. ¿Por qué les creímos, entonces? Dijeron que querían sólo una tierra pequeña, pequeña, para sembrar las verduras de su sopa. Eso dijeron. Dijeron que les bastaba con la tierra que una piel de búfalo puede cubrir. Les dimos la tierra que pedían. Sólo escuchándolos, debimos darnos cuenta de que eran hombres de alma mentirosa.

Una tierra tan pequeña como una piel de búfalo, un huerto para hacer la sopa. Así empezaron a formarse los Estados Unidos.

PURITANO —¡La voluntad de Dios nos señalaba el destino! Lo que es común a todos no tiene dueño. Y aquellos indios salvajes mandaban sobre tierras enormes, sin título ni propiedad. Dios todopoderoso ha dispuesto que unos hombres sean ricos y otros pobres, unos amos y otros esclavos.

COMPADRE —Así era como pensaban aquellos primeros colonos que pidieron a los indios aquel primer pedacito de tierra. Y claro, porque pensaban así, no se conformaron sólo con eso...
ABUELO —La verdad es que yo no sabía que los americanos habían empezado teniendo tan poco territorio. Pero ahí precisamente está el valor de esa gente. Uno no pasa de tener la tierra de un patio a esas enormidades chupándose el dedo. Hay que reconocer que el americano es un pueblo trabajador, más trabajador que nosotros...
COMPADRE —¿Y de dónde se saca usted eso? ¿Quién le ha dicho que los latinoamericanos hemos trabajado menos que ellos? Lo que pasa es que aquellos primeros colonos que llegaron a la América del Norte hace 400 años, tuvieron la suerte de encontrar unas tierras muy pobres, donde no habla ni oro ni plata, donde cuentan que había que sembrar las semillas a tiros...
VECINA —¿Y qué suerte tan rara es ésa?
COMPADRE —Es la suerte de no tener suerte. La importancia de no nacer importante.
ABUELO —Oiga, ¿verdad que a usted le gusta bastante enredarle la pita al trompo?
COMPADRE —Es que esto parece mentira, pero es una gran verdad. Una gran verdad que explica muchas cosas de cómo empezó esta historia, de por qué ellos los americanos son hoy ricos y nosotros pobres. Mire, cuando los europeos invadieron América, el sur, América Latina, era más rica en todo que el norte, que aquel pedazo de tierra de costa con el que empezó a formarse Estados Unidos. Aquí al sur, había de todo: tesoros fabulosos, minas riquísimas, tierras muy fértiles, que producían lo que ni se conocía ni se cosechaba en Europa: el azúcar, el café, el cacao... Civilizaciones con mucho desarrollo, con mucha gente, organizadas para el trabajo. Al norte no había nada de eso. Por eso, los españoles y los ingleses y todos los europeos preferían nuestras tierras. El norte no les interesaba. Aquí en América Latina robaron mucho porque aquí había mucho. No, no es que en el norte hayan trabajado tanto, sino que los dejaron en paz. Que los dejaron crecer. A nosotros, no. Mientras en el norte se desarrollaban, nosotros nos quedábamos enanos. No, los primeros yanquis no trabajaron más que ninguno de nuestros indios o de nuestros negros. Progresaron. Pero no porque trabajaran más, sino porque les robaron menos.
ABUELO —Está bien. No eran grandes al principio. Tampoco su progreso fue cuestión de trabajo ni de la riqueza de la tierra. ¿Entonces, cómo se explica que ese país haya llegado a donde ha llegado?
COMPADRE —Mire, mire esa bandera americana... ¿cuántas estrellas tiene?
VECINA —¿Y qué se yo cuántas? ¡Un montonón!
COMPADRE —Un montón, 50 estrellas. Y cada estrella, un Estado de los Estados Unidos. Pero no siempre fue así. No siempre fueron 50 estrellas...

Cuando, a fines del siglo 18, los colonos de Estados Unidos se separaron del gobierno de Inglaterra, tenían sólo 13 estrellas en su bandera. Eran 13 estados, unidos por la fiebre de crecer.

YANKI —Comunique al gobierno de Francia que les compramos estos territorios vecinos de la Luisiana. Les guste o no les guste.

Más tenían, más querían.

YANKI —Comunique al gobierno de España que nuestro ejército ha ocupado esos territorios vecinos de La Florida. Dígale que ya son nuestros. Les guste o no les guste.

A los 25 años de su independencia, los Estados Unidos multiplicaron por dos su tamaño, apropiándose de dos millones de kilómetros más de la América del Norte.

INGLES —¿Deseaba algo la Reina de Inglaterra?
REINA —Oh, sí, mi lord. Deseaba preguntarle si ha visto las astucias que andan haciendo los yanquis. ¡Nos han salido aventajados esos muchachitos! ¡Son mejores piratas que nosotros!

COMPADRE —Y es que de tal palo, tal astilla. Los norteamericanos habían salido calcaditos a su madre patria Inglaterra. Habían aprendido todas las malas mañas de los ingleses. Pero más tenían, más querían. ¡La gloriosa conquista del Oeste! ¡Tantas películas que hemos visto! Pero todas dicen lo mismo: que los americanos eran unos valientes y que los verdaderos dueños del Oeste, los indios, eran unos salvajes. El problema es que todas esas películas de indios y vaqueros... las han hecho los vaqueros.

INDIA —Nos equivocamos con los hombres blancos. Era malo su corazón. Al principio querían la piel de los animales del bosque, que son el castor y la nutria. Después, ya querían el bosque entero. Mataban los animales y mataban el bosque. Mataron también nuestros búfalos. Nos fueron empujando hacia el poniente del sol, más y más y más. Siempre querían más tierra. Después, Dios nos dijo que peleáramos contra ellos. Y peleamos. Pero ya era demasiado tarde.

Apaches, iroqueses, algonquinos, cheyenes, comanches, sioux, mohicanos... Cientos de miles de indios americanos fueron exterminados por los colonizadores yanquis. Morían de viruela y contagiados por otras enfermedades que no conocían. Morían en las guerras contra los invasores. Morían cuando se morían sus bosques y sus animales. La conquista del Oeste se hizo a costa del exterminio de millones de personas, de millones de animales y de millones de praderas y bosques valiosísimos.

MONROE —Ciudadanos de los Estados Unidos de América: ¡este es el destino que Dios nos ha confiado! ¡Crecer, crecer, ser grandes! ¡Este es el destino de nuestra gran nación: ¡América para los americanos!

A los 50 años de su independencia, Estados Unidos, que ya tenía unas 40 estrellas en su bandera, se lanzó a la conquista de las ricas tierras de América Latina. En 1823, el presidente Monroe proclamó que el Destino Manifiesto de su país era: «América para los americanos»...

MONROE —¡Que quiere decir: América para los norteamericanos! ¿Y por qué no? ¿Por qué no? ¡Si nuestro gran país necesita lo que aún no tiene, lo que hay en esos países de América Latina! Yo lo necesito, yo te lo quito. Empezaremos por México: Texas tiene minerales, wonderful tierras y... ¡petróleo! México tiene además algunos políticos que nos ayudarán a cumplir ¡con nuestro destino manifiesto!
MEXICANO —¡Orale, manito, que de fuera vendrán los que de casa te echarán! No respetaron nada esos gringos, hijos de la tiznada! Nos robaron la mitad del país, dos millones de kilómetros. ¡Echele, mano, una tierra grandotota, del tamaño de toda la Argentina! Nos quitaron Texas, California, Colorado, Arizona, Utah, Nevada, y ese otro estado que le siguen llamando «Nuevo México». Siete estrellitas más para su banderita... Tierras reterricas de oro, petróleo, minerales... por eso nomás se las robaron. ¡Pobrecito México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!

Al fin de la guerra de despojo de México, el presidente americano Polk anunciaba al mundo que los Estados Unidos eran ya más grandes que toda Europa.

COMPADRE —La hija le había sacado una buena ventaja a su madre Inglaterra.
VECINA —Pues me va sonando esta historia a aquello de «sí puta la madre, putísima la hija»...
ABUELO —Señora, por favor, que esto lo está leyendo mucha gente...
NICARAGÜENSE —No, señor, diga todos los verbos que guste, que aquí de esos gringos estamos hasta el hígado. ¿Usted no a oído el himno. «Enemigos de la humanidad»...
ABUELO —Oigame, ¿y de dónde es usted?
NICARAGÜENSE —De Nicaragua, pues.
GRINGO —¡Hace falta un canal por Nicaragua! ¡O por cualquier otro lugar de Centroamérica! Nuestro comercio internacional crecerá como la espuma. Por eso, hace falta que nosotros controlemos totalmente ese canal.
NICARAGÜENSE —¿Escuchó? El «bisnes» del Canal, esa era la chochada. Y hasta metieron en Nicaragua a un chele, a ese rubio de William Walker, que por la traición de unos matamamas, llegó a presidente de la República. Sí, los gringos torcieron el camino de nuestro país...

Desde mediados del siglo pasado, Centroamérica se convirtió en el patio trasero de los Estados Unidos. Repúblicas bananeras, enclaves de la United Fruit, tierra de invasiones, de intervenciones militares, de deudas impuestas, de tratados humillantes firmados a punta de pistola y con las cañoneras en los puertos...

PANAMEÑO —Pero, oigame, el Canal no lo llegaron a abrir por Nicaragua, sino por aquí, por nuestra tierra...
VIEJO —¿Y de dónde es usted?
PANAMEÑO —Panameño, mi hermano. Por mi sangre que yo nunca entendía aquella vaina que terminó con la abridera de este canal. Fue todo rapidito. Nos separamos de Colombia y, bungundún, caímos en manos de los americanos. Hasta una banderita igual a la suya quisieron clavarnos aquí.
TAFT —Ciudadanos de este gran país: ¡no está lejano el día en que tres banderas de barras y estrellas señalen en tres sitios la expansión de nuestro territorio! ¡Una en el polo norte! ¡Otra en el canal de Panamá! ¡Y la tercera en el polo sur! ¡Todo este continente será nuestro políticamente, como ya es nuestro moralmente, gracias a la superioridad de nuestra raza!
VECINA —¿Y esa barbaridad quién la dijo?
COMPADRE —Pues uno de los tantos presidentes de Estados Unidos, el presidente William Taft. Eso es histórico, eso está escrito.
VECINA —¡Pero esa gente roba y no tiene vergüenza en decir que lo hace!
CUBANO —¡Que nos lo digan a nosotros, chico, a los cubanos! Martí lo avisó. Martí le conocía la entraña a ese monstruo. ¡Aquí en Cuba los yanquis se colaron en una guerra donde nadie los llamó para sacar su buena tajada!
PUERTORRIQUEÑA—¡Ay, bendito, se colaron en la guerra de Cuba, y al final se robaron a Puerto Rico! Los cubanos ya se zafaron de los yanquis, pero a nosotros, mira cómo nos tienen todavía, ¡vueltos una burundanga!

A fines del siglo pasado, en 1898, Estados Unidos intervino en la guerra de independencia de Cuba. Terminada la guerra, se reservó el derecho de seguir interviniendo en Cuba y se apropió de la isla de Puerto Rico en el Caribe y de las islas Filipinas en Asia...

MCKINLEY —Yo caminaba por la Casa Blanca, noche tras noche, y suplicaba al Dios todopoderoso que me iluminara. Y una noche, no sé cómo, recibí la orientación de Dios. El me dijo que no debemos dejarles las islas Filipinas a los filipinos, que no están preparados para gobernarse, sino que nosotros somos los que tenemos que educarlos y cristianizarlos. Y entonces, reconfortado, volví a la cama y dormí profundamente...
VECINA —¿Y quién fue el que dijo esa otra barbaridad?
COMPADRE —Otro presidente americano, el presidente MacKinley. Eso está escrito también. Auténtico.
VECINA —¡Lo último que me faltaba por oír! ¡Qué poca madre tiene esa gente! Oigalo: ¡que Dios le dijo que se robara un país ajeno!

1904: Estados Unidos interviene militarmente en la República Dominicana y Panamá.
1905: tropas norteamericanas desembarcan en Honduras.
1906: los marines desembarcan en Cuba.
1907: desembarco de marines en seis puertos de Honduras.
1910: intervención militar en Nicaragua.
1911: nueva intervención militar en Nicaragua y en Honduras.
1914: intervención militar en Haití, en República Dominicana y en México.
1915: masivo desembarco de tropas norteamericanas en Haití. El país permanece ocupado durante 20 años.
1916: masivo desembarco en la República Dominicana. El país ocupado durante 8 años.
En el mismo año, doce mil soldados norteamericanos cruzan la frontera con México.
En siete años, entre 1918 y 1925, seis intervenciones militares, dos en Panamá, tres en Honduras, una en Guatemala.
1926: los marines desembarcan en Nicaragua y ocupan el país. Al grito de «Patria libre o morir», el general Sandino los enfrenta y los derrota después de siete años de lucha guerrillera.
1934: Estados Unidos vianda a asesinar a Sandino.
1937: intervención militar en Puerto Rico.
1954: intervención de Estados Unidos en Guatemala para derrocar al gobierno de Jacobo Arbenz.
1961: intervención de Estados Unidos en Cuba para derrocar al gobierno de Fidel Castro. Los cubanos derrotan a los invasores.
1965: cuarenta mil marines desembarcan en República Dominicana para contener la insurrección popular.
1983: intervención militar de Estados Unidos en la isla caribeña de Granada para derrocar al gobierno de Maurice Bishop.
1989: intervención militar en Panamá para no entregar el Canal a los panameños...

COMPADRE —Ya ven de dónde ha salido tanta grandeza... Ya ven cómo aquella pequeña piel de búfalo se fue estirando... Cómo se hicieron ricos, cómo siguen haciéndose ricos... ¡América para los americanos! Y lo que no es América también. Bases militares en toda Europa, en Asia, en Africa. Les interesaba el Vietnam, porque allí hay minerales que ellos no tienen. Y les interesa Sudáfrica por la misma razón. Así fueron llenando de estrellas su bandera. Y de sangre la historia de nuestro tiempo. La mancha es tan grande que no hay jabón que la lave. Sí, ese es el destino manifiesto de los Estados Unidos.
VECINA —¿Estados Unidos?¡Estados Podridos!... ¡El destino de esa gente es jodernos a nosotros!
ABUELO —Señora, por favor...
COMPADRE —Pues mire que hace 150 años, Bolivar ya dijo algo parecido. El Libertador de América pensaba igual que usted, señora. El decía: «Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad».

LOS 10 MANDAMIENTOS DE TODO BUEN BURGUES ¡Ay, parece que van a hablar de nosotros!

En aquellos tiempos, un jovencito rico se acercó a Jesús y le dijo:

JOVEN —Maestro, ¿qué debo hacer yo para colarme también en el cielo?

Jesús le respondió:

JESUS —Está bastante claro, ¿no? Cumple los mandamientos.
JOVEN —¿Cuáles mandamientos, teacher?
JESUS —¿Cuáles van a ser? Los diez mandamientos: no robarás, no matarás, no dirás mentiras, honrarás a tu padre y a tu madre...
JOVEN —Ah, no, no, no, no... Cambia el disco, moreno. Esos mandamientos no me gustan. Yo prefiero cumplir los míos.

Y dando media vuelta, el jovencito rico se fue.

VECINA —¿Y qué parte del evangelio es ésa, eh? Yo nunca la había oído.
ABUELO —Ni yo tampoco, señora. Seguramente se trata de una tergiversación de la Biblia.
COMPADRE —Qué va, se trata de otra Biblia.
VECINA —¿Cómo que de otra Biblia?
COMPADRE —Claro. Hay la Biblia de los cristianos. Y hay la Biblia de los burgueses. Hay diez mandamientos para unos y diez mandamientos para los otros.
ABUELO —Como no se explique mejor, cambio de programa...
COMPADRE —¿Sabe qué? Nosotros los latinoamericanos siempre le echamos la culpa de lo que nos pasa a Inglaterra, a los yanquis, a los de fuera. Y es verdad. Ellos no vienen aquí más que a robar. Pero las puertas de nuestros países tienen la cerradura por dentro. ¡La burguesía de nuestros países! ¿Qué harían los de fuera sin la llavecita que les dan los de dentro? ¿Qué habría hecho aquel inglés Míster North sin los burgueses chilenos?
ABUELO —Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la Biblia? ¿De qué está hablando usted?
COMPADRE —Estoy hablando de la Guerra del Pacifico, una página bien fea de la historia latinoamericana. Ocurrió hace cien años solamente. La guerra entre Perú, Bolivia y Chile. Aquella guerra en la que los burgueses de Perú, los de Bolivia y los de Chile hicieron lo que hacen siempre, cumplieron fielmente... «los 10 mandamientos de todo buen burgués».

Esta historia comienza en Europa. Bueno, la mayoría de las historias de América Latina comienzan en Europa. Resulta que las tierras europeas cada vez rendían menos. La agricultura iba mal. A mediados del siglo pasado todavía no se habían inventado los abonos químicos. Era urgente encontrar algo para aumentar las cosechas... Inglaterra descubrió entonces que el guano podía ser un gran fertilizante. El guano del Perú. Los alcatraces y las gaviotas habían ido acumulando durante miles de años, montañas de excrementos en las islas de la costa peruana. Los excrementos de estos pájaros serían la salvación para las tierras cansadas de Europa.

INGLES —¡Necesitamos el guano! ¡Hay que traer a Inglaterra ese maravilloso excremento!

Fue entonces cuando otros pájaros, los burgueses, comenzaron a cumplir su misión, a cumplir sus mandamientos...

PRIMER MANDAMIENTO: AMARAS AL DINERO SOBRE TODAS LAS COSAS.

PERUANO —¿Se enteraron? ¡Un notición, señores! ¡Inglaterra quiere comprarnos el guano de las islas!
PERUANA —¡El guano! ¡Ay, qué divertido! ¿Y para qué querrán esas heces?
PERUANO —¿Qué heces?
PERUANA —Las heces, las de los pajaritos...
PERUANO —¡Dizque heces! ¡Las cagadas! Algo habrán olido los ingleses en esas cagadas...
PERUANA —Ay, no seas tan vulgar, amorcito...
PERUANO —Lo quieren para abonar sus tierras. Parece que el guano tiene no sé qué vaina química que es lo mejor para la agricultura.
PERUANA —¡Qué cosas descubren! ¡Los ingleses son tan inteligentes!
OTRO —Pues si es así, podríamos aprovechar el guano para abonar nuestras tierras aquí en el Perú, que buena falta nos hace...
OTRA —Estás loco, querido. Lo que hay que hacer es venderlo a buen precio. Y venderlo rapidito, antes que otros se enteren del negocio. ¡Dinero, querido, dinero! El dinero es como el ceviche: hay que comerlo fresco.
PERUANO —Pues consigamos la autorización enseguida. ¡Compro acciones en la exportación del guano!
PERUANA —Así se habla, mi vida. Cuando se trata de vender, se vende hasta la mierda...

Y comenzaron a vender el guano de las islas a toda prisa. Lo que la naturaleza tardó siglos en almacenar, los burgueses peruanos lo acabaron en pocos años. La compañía inglesa Gibbs and Sons se ocupaba del traslado. Diariamente salían los barcos hacia Europa cargados del oloroso fertilizante. A los 40 años estaban arrasadas las islas del Perú. Se habían vendido a Inglaterra 12 millones de toneladas de guano.

SEGUNDO MANDAMIENTO: TOMARAS EL NOMBRE DE LA PATRIA EN VANO

Cuando el guano se fue acabando, los ingleses descubrieron otro fertilizante mejor: el salitre. Los grumos blancos de nitrato depositados en el gran desierto del Perú. Los burgueses peruanos volvieron a entusiasmarse...

PERUANO —¡Ahora no quieren guano, sino salitre! ¡Y lo pagan mejor!
OTRO —Pero las tierras donde está el salitre tienen dueño.
PERUANA —Pues hay que comprarlas inmediatamente. ¡Eso vale ahora una fortuna!
PERUANO —¿Y con qué dinero las compramos?
PERUANA —Con dinero del Estado. No vamos a poner el nuestro, querido. La patria es como una madre: siempre ayuda a sus hijos.
PERUANO —La patria no tiene un centavo.
PERUANA —Bah, eso es lo de menos. El gobierno puede emitir bonos. ¿No «gobernamos» nosotros al «gobierno»? Por repartir papelitos no se muere nadie.
OTRO —¿Y qué pasa después con esos bonos?
PERUANA —Ay, querido, se vive sólo una vez. Hoy es hoy. Y después ya veremos.
PERUANO —Me parece un consejo muy sensato. En cualquier caso, el salitre tiene que ser nuestro.

En 1875 el gobierno peruano expropió las tierras salitreras y pagó con bonos a sus antiguos dueños...

GOBERNANTE —¡Pueblo del Perú! La patria necesita estas tierras. Los contratos que vamos a firmar con Inglaterra responden a los más altos intereses de la patria. ¡El sacrificio que hacemos hoy redundará mañana en el bienestar de todos!

El gobierno firmó contratos con Inglaterra. Se levantaron pueblos en los desiertos de Tarapacá, donde antes sólo vivían las lagartijas. Surgieron como por parte de magia las casas, las oficinas, los telégrafos. La Nitrate Railways puso los ferrocarriles. Y en barcos ingleses comenzaron a trasladarse montañas de salitre hacia Europa.

TERCER MANDAMIENTO: SANTIFICARAS LAS FIESTAS

PERUANO —¿Una copita, mi amor?
PERUANA —¿Una sola?
PERUANO —Es un vinito especial. ¡Vino de Burdeos! ¡Oh, la France! Allons enfants de la patrie... ¿Sabes? Estoy aprendiendo francés.
PERUANA —Pues aprende inglés, que nos conviene más.
OTRA —Oigan, oigan, ¿supieron la última? La marquesa de Ribagüero se ha mandado a hacer un retrato con el mismísimo Goya...
PERUANO —¿Con Goya? ¡Pero si Goya es del siglo pasado!
PERUANA —¿No me digas? Bueno, yo no sé con quién será entonces... pero ¡lo que le va a costar! ¡Un dineral!
PERUANO —¡Lo que le costará al pintor disimularle las arrugas a esa bruja!
PERUANA —Ay, niña, eso no es nada. Mi marido ha mandado a comprar nuestra nueva casa en Italia. ¡Mármoles de Carrara, para que lo sepas! ¡Un sueño!

Las grandes familias de la aristocracia peruana derrochaban el dinero que les llegaba por las ventas del salitre. Mandaban a comprar en el extranjero vestidos de última moda, vinos franceses, estatuas de puro mármol de Carrara para adornar la alameda de Lima. Casas enteras llegaban desde Londres. Desde París se importaron hoteles completos, de lujo, con cocinero y todo.

PERUANO —¡Hip! Tranquilo, compadre. Si se acaba el dinero, los ingleses nos prestan más. ¡Salud!

El despilfarro de la burguesía peruana fue tan escandaloso que a los pocos años las deudas del país eran el doble que las entradas...

PERUANO —En la costa de Bolivia hay más salitre. Ya los chilenos lo están sacando y vendiendo a los ingleses. Nosotros también podemos sacarlo de ahí. Los bolivianos son «buenos amigos» nuestros...
PERUANA —Ay, no hablen ahora de negocios... Querido, invítame a otra copita del vinito ése...

CUARTO MANDAMIENTO: OBEDECERAS A TU PADRE Y... Y, BUENO, A LA MADRE NO, PORQUE LOS BURGUESES NO LA SUELEN TENER

La explotación del salitre se extendió rápidamente hacia la provincia boliviana de Antofagasta. Los burgueses chilenos y los burgueses peruanos se disputaban el negocio. Fue entonces cuando los burgueses de Bolivia comenzaron a preocuparse.

BOLIVIANO —Si no somos tontos, lo parecemos, pues. Perú está vendiendo nuestro salitre. Está haciendo negocio a costa nuestra, pues.
OTRO —El negocio lo hace Chile. Son los chilenos los que sacan la mejor tajada. Nosotros mismos les dimos el permiso.
BOLIVIANO —¡Qué Chile ni qué Chile! Los chilenos son muchachos listos pero ¿quién está detrás? ¿Quién es el papá? Inglaterra. La Melbourne Clark Company, la Nitrate Railways... Compañías inglesas. El problema no es con Chile ni con Perú.
OTRO —El problema es que nosotros no sacamos nada. Ni tajada ni tajadita. Y así no se vale. Pongamos un impuesto, al menos para ganar algo también.

Los burgueses bolivianos decidieron ponerle un impuesto al salitre: se cobrarían sólo 10 centavos por cada quintal que salía de Antofagasta hacia Inglaterra. A pesar de eso los ingleses se indignaron y lanzaron a Chile a pelear contra Bolivia y contra Perú.

INGLES —¡Impuestos! ¡Esto es el colmo, señores de Chile, el colmo!
CHILENO —¿Y... y qué podemos hacer, pues?
INGLES —No pagar un solo impuesto a esos bolivianos.
CHILENO —No, pues.
INGLES —Y si protestan, quitarles las tierras.
CHILENO —Sí, pues.
INGLES —Y si Bolivia molesta, declararle la guerra.
CHILENO —Sí, pues.
INGLES —Y si la madre de ustedes molesta...
CHILENO —Sí, pues...

Los burgueses de Chile obedecieron al pie de la letra las órdenes de su papá extranjero... Y los batallones de Chile obedecieron a los burgueses. Invadieron las provincias bolivianas y peruanas de donde se sacaba el salitre. La Guerra del Pacífico había comenzado.

QUINTO MANDAMIENTO: NO MATARAS... SI NO ES NECESARIO.

Febrero de 1879. Las fuerzas armadas de Chile ocupan las tierras del salitre. Perú y Bolivia se unen frente a los invasores. Pero como son los días de Carnaval, los burgueses prefieren terminar la fiesta antes de comenzar la guerra. Chile avanzó rápidamente por la costa, por el desierto, por el mar. Con uniformes ingleses y armas inglesas, el ejército chileno arrasa con todo hasta llegar a Lima... Los burgueses del Perú mandan indios a la guerra. Los burgueses de Bolivia mandan indios a la guerra. Miles de cadáveres quedan pudriéndose bajo el sol de los arenales.

La guerra del salitre está costando muchas vidas. Por mar y por tierra Chile pulveriza a sus enemigos. Se suman al mapa chileno los inmensos desiertos de Atacama y Tarapacá. Perú pierde el salitre y las gastadas islas del guano. Bolivia pierde la salida al mar y queda acorralada en el corazón de América del Sur. Los burgueses de Chile celebran por adelantado la victoria...

CHILENO —Nuestros derechos nacerán de la victoria, señores. ¡La victoria es la ley suprema de las naciones!
CHILENA —Y ¿cuántos soldaditos llevamos perdidos, mi amor?
CHILENO —Qué se yo... Eso es lo de menos. Lo importante es que el salitre pertenece... ¡a Chile!
INGLES —¡Oh yes, así mismo es!

SEXTO MANDAMIENTO: NO FORNICARAS.

VECINA —¿For ni qué?
COMPADRE —¡Corten, corten! Ejem... Bueno, la vida privada de los burgueses ya se la podrán imaginar. Pero sí la contamos se nos van a subir los colores... En fin, hay cosas mucho más picantes que contar en esta historia. Precisamente ahora viene el mandamiento que ellos cumplen con más devoción...

SEPTIMO MANDAMIENTO: NO ROBARAS... EN PEQUEÑAS CANTIDADES.

Aquellos bonos, aquellos «papelitos» con los que los burgueses del Perú compraron las tierras del salitre, perdieron valor durante la Guerra del Pacífico. Entonces apareció un burgués de Inglaterra en el horizonte...

NORTH —Yo querer comprar esos bonos...

John Thomas North, ladrón de cuello y corbata, llegó a Chile.

NORTH —Préstenme algo de dinero, por favor.

Como no tenía un centavo, los mismos burgueses chilenos le prestaron la plata a North para comprar los bonos. Y los compró a precio de ganga.

NORTH —Continúen, continúen matándose. Mientras ustedes se matan en el campo de batalla, yo compro el campo.

Los soldados chilenos y peruanos y bolivianos estaban peleando para Inglaterra, aunque no lo sabían...

NORTH —Ahora yo soy el legítimo dueño y señor de estas tierras.

En 1881 los burgueses chilenos reconocieron los bonos comprados por North como títulos válidos de propiedad.

NORTH —Aquí, el que sabe, sabe. Y el que no, lo nombran presidente.

Sin disparar un tiro ni gastar un centavo, John Thomas North se había quedado con todo. La guerra le había dado a Chile el monopolio mundial de los fertilizantes, pero el rey del salitre era el laborioso hombre de empresa John Thomas North.

NORTH —No robarás, amigo, no robarás en pequeñas cantidades.

Con el dinero robado a Chile, John Thomas North levantó fábricas de cerveza en Francia, de cemento en Bélgica, construyó tranvías en Egipto y aserraderos en Africa, explotó minas de oro en Australia y de diamantes en Brasil. El millonario del salitre tenía mucho que agradecerle a los burgueses de Chile. Y los burgueses de Chile también le estaban muy agradecidos por dejarlos participar en los beneficios de la gran empresa del salitre.

OCTAVO MANDAMIENTO: NO DIRAS MENTIRITAS... INVENTA GRANDES CALUMNIAS.

En 1896 alcanzó la presidencia de Chile un ave rarísima, un burgués honesto: José Manuel Balmaceda.
BALMACEDA —¡Chilenos: vamos a aprender a vivir por nosotros mismos! Esta tierra, esta riqueza será nuestra. ¡Los grumos blancos del salitre se convertirán en escuelas, en caminos, en pan para el pueblo!

El presidente Balmaceda anunció que era necesario nacionalizar las salitreras, las empresas de Inglaterra.

NORTH —¿Nacionalizar? Fea palabra. Preparen mis maletas. Viajo a Chile.

John Thomas North, que andaba banqueteándose en Londres, no tardó en llegar a Santiago de Chile.

NORTH —¿Cien mil libras serán suficientes, senador?

El rey del salitre compró a buen precio las conciencias de los burgueses de Chile.

CHILENO —Chile debe volver a los buenos tiempos de antes. Ese Balmaceda es un enemigo de la libre empresa, un déspota borracho de poder!
VARIOS —¡Charlatán! ¡Carnicero!... ¡Tirano! ¡Dictador!

Los burgueses de Chile montaron una intensa campaña de calumnias contra Balmaceda. Los burgueses sublevaron al ejército. Los burgueses lanzaron gente a la calle contra el presidente. Mientras tanto, los barcos de Inglaterra bloqueaban la costa chilena... Balmaceda, asediado por la burguesía, se suicidó.

CHILENO —¿Quiere un vinito, mister North? ¡Sírvase unito, pues!
CHILENA —Ay, rubito lindo, ¿pero cómo te conservas tan bien? ¡Bailemos una cueca!

NOVENO MANDAMIENTO: NO DESEARAS LA MUJER DE TU PROJIMO... DESEA MEJOR A TU PROJIMO PARA PONERLO A TRABAJAR

En los tiempos del salitre, como en todos los tiempos, los burgueses son hombres prácticos. Ellos no trabajan. Ponen a otros a trabajar a trabajar para ellos... Cientos, miles de campesinos desempleados del valle central de Chile fueron empujados por el hambre a trabajar en las salitreras del Norte. Obreros que sobrevivían en chozas miserables en medio del desierto. Obreros de 16 horas diarias, que no conocían el descanso del domingo y cobraban sus salarios con fichas. Fichas que perdían la mitad de su valor en las pulperías de las empresas...

OBRERO —¡Compañeros, ya no! ¡Compañeros, ya basta! ¡Junta tu voz a otra voz! ¡Junta tu mano a otra mano! ¡A la huelga, hermanos del salitre! ¡A la huelga!
VARIOS —¡A la huelga! ¡A la huelga!!

En Iquique, el mayor puerto del salitre, se juntaron los huelguistas, los obreros y sus mujeres, los niños... Protestaron, reclamaron... Los soldados los ametrallaron. El 21 de diciembre de 1907, murieron en Santa María de Iquique, 3.600 trabajadores del salitre, en nombre de la libertad de empresa.

DECIMO Y ULTIMO MANDAMIENTO DE TODO BUEN BURGUES: NO DESEARAS INVERTIR TUS BIENES. GUARDALOS EN UN BANCO EXTRANJERO.

CHILENA —¿Y qué vamos a hacer ahora con tanto dinero, querido?
CHILENO —Pensaba invertir en una industria de algo, no sé. Pero, ya sabes, eso da mucho trabajo. Hay que andar llevando las cuentas. Y luego, los problemas con los obreros que no se conforman con nada...
CHILENA —¿Y entonces, mi amor?
CHILENO —Tengo una idea mejor: lo meteré en el banco.
CHILENA —¿En los de aquí?
CHILENO —No, niña, no seas loca. En el banco de Londres lo tendremos seguro. Así estoy tranquilo y sin problemas. A propósito, ¿qué pensabas para esta noche?

La prosperidad del salitre no sirvió para desarrollar a Chile. Ni a Perú. Ni a Bolivia. Las riquezas exprimidas a los obreros ni siquiera se quedaron en el país. Se fugaron a los bancos de Inglaterra, de Suiza, de Estados Unidos. Pocos años después, un químico alemán descubrió un fertilizante sintético. Y la economía en Chile se vino abajo como un castillo de arena. La de los burgueses no. Todo su dinero ya estaba fuera. En los desiertos de Atacama y Tarapacá, sólo quedaron las casuchas vacías, los caminos muertos, los telégrafos mudos, los esqueletos de las oficinas salitreras... y los esqueletos de miles de obreros sacrificados en aquellas pampas para llenar las arcas de los bancos extranjeros.

COMPADRE —Acabaron con el salitre. Pero los burgueses enseguida encontraron otro negocio. Los de Chile, comenzaron con el cobre. Y los de Bolivia, con el estaño. Y los de Perú, con los minerales de la «Cerro de Pasco Corporation». Y otra vez, a cumplir religiosamente sus diez mandamientos.
VECINA —¿Sabe una cosa? Ya encontré yo la Biblia ésa que estaban leyendo al principio.
COMPADRE —¿Y...?
VECINA —Pues dice que Jesús, después que se fue el burguesito aquel, se puso furioso y dijo: ¡Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que uno de estos sinvergüenzas haga algo por su país!

1951

Do the Evolution

Los jovenes de hoy en dia

Cinco Siglos Igual